
“I know you, you’re not from here
I’ve waited for you to appear
To take my breath away and make me weep.”
Lara Fabian - You’re not from here
…
Al llegar se sorprendió pues era una casona colonial con una entrada enrejada a la antigua y mucha vegetación entre la verja y la puerta principal. Unas cadenas impedían el paso más allá de los barrotes oxidados y la casa a lo lejos lucía sombría e inhóspita. Estuvo un rato husmeando desde la acera, intentando descubrir alguna señal de vida pero fue en vano.
De pronto sintió un ladrido potente y conocido y vio que se acercaba por la acera una ancianita, llevando de un arreo a la bella Moonshine. La perra se abalanzó sobre ella a juguetear y lamerle las manos y Ana se arrodilló en el suelo abrazando al cariñoso animal.
— Hey preciosa, ¿dónde dejaste a tu amo? — hizo la pregunta más para sí misma que para el can. Se levantó y se dirigió a la viejita. — Buenas tardes señora, mi nombre es Ana y soy la… ejem — se aclaró la garganta — novia de Raúl.
La señora la miró asombrada y sonrió. Ana no entendió el gesto y la interrogó con la mirada.
— Hola querida — dijo con tristeza.
— ¿No sabe dónde se encuentra él?
— Es un misterio, él vivió aquí por mucho tiempo y siempre me dejaba a Moonshine los domingos pues ella adora a mis nietos pero un día no lo vi más. Aún así, los domingos Moonshine aparece en mi puerta y se pasa el día con nosotros, por la noche desaparece sin más — explicó la señora convencida de la incredulidad de la joven.
— Oh, ya veo. Raúl es muy bromista pero… — comenzó a decir.
— No querida, es cierto. ¿No ves la casa en ruinas? No ha vivido nadie ahí por más de 3 años.
La señora se despidió cordialmente y casi tuvo que arrastrar a Moonshine que no quería separarse de Ana, aún de pie y atónita frente a la reja. Pasó una noche horrorosa, cuestionando su propia estabilidad mental y consciente de que Raúl era real, tenía que ser real. Los ramos de flores eran reales, los lunes eran reales, las noches apasionadas, las caminatas con los perros, las citas, el amor… ¿eran acaso un sueño? Se durmió entre pesadillas turbulentas y lágrimas de impotencia y desazón.
El lunes despertó nerviosa, con esa sensación desagradable de inseguridad en el estómago. Se sentía aturdida, enferma y llamó al trabajo avisando que no se sentía bien. Se quedó toda la mañana en la cama y apagó el teléfono, no quería saber de nada ni de nadie, solo quería descansar y no pensar más.
El martes se despertó mejor y fue a trabajar. Llegando al trabajo encendió el teléfono nuevamente y vio que tenía unos cuantos mensajes de voz. Se dispuso a oírlos en lo que subía por el elevador. Había uno de su madre invitándola a almorzar el fin de semana, tres de su mejor amiga que le peleaba por desaparecer y el último… el último era de Raúl. Al abrirse las puertas de elevador casi se desmaya pues en el mismo instante que escuchaba la voz de su amado en el teléfono, vio el increíblemente hermoso ramo de rosas esperándola en la recepción, como cada lunes.
… continuará.