Archivo mensual: febrero 2012

Sueño mortal…

Hace días que tengo una erupción en el pecho y en la cara y sé que es alergia a algo que comí pero no sé descifrar qué la desató ya que en mi casa todo el mundo come lo mismo y yo soy la única afligida.

Cuando almorcé me tomé 2 benadriles que vienen en un paquetico amén de que me advirtieron que me quedaría dormida. Aquí estoy, escribiendo y arriesgándome a poner algo indebido por el estado de high que experimenta mi cerebro ahora mismo.

No me gusta esta sensación, no me gusta como comienzan a pesar los miembros más de los normal, ni me gusta  que la lengua se me enrede sin dejarme pronunciar alguna palabra coherentemente. No me gusta que se me cierren los páspados y tornarme densa, pesada pero a la vez ligera. Sip, mi cuerpo se siente muy abundante y muy pesado pero mi mente vuela y se desprende de mi.

Me quedan 3 horas de trabajo – que debería coger por enfermedad e irme a mi casa – que se tornan eternas y quiero entregarme a mi almohada sin remordimientos.

Por eso no bebo, no entiendo cómo alguien gusta de sentirse así, tan a la deriva, sin control sobre nada, sin poder sobre sí mismo o los otros.

No vuelvo a tomar benadril a no ser para dormir en las noches.

PS: soy testaruda, por eso me los tomé.


*Hexaedro Rosa – II

No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías, éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

Paulo Cohelo

Rubén Martínez Villena - *Hexaedro Rosa

II

Tu amor irrumpió en mi vida como se cuela una ráfaga por una ventana abierta. Todos mis papeles se alborotaron y en un vuelo de espanto se deslizaron bajo los muebles y hacia los rincones. ¿Qué has hecho revoltosa?…¿Cómo penetras sin permiso?…No quieras irte. He cerrado cuidadosamente la ventana y no te dejaré hasta que arregles lo que desordenó tu travesura. ¡A ver si recoges aquel recuerdo mío y me traes esas cuartillas de la historia triste y el cuento ese que aún no he terminado, y aquella esperanza que germinaba bajo mi frente cargada hace un instante por estos pensamientos que han quedado aquí a mis pies, truncos y revueltos¡ ¡Qué maremágnum has ocasionado con tu entrada! ¡Anda, obedece!…

Y mientras te digo todo esto tú estás ahí, de pie, en el medio de mi alma, con mi más vieja tristeza bajo el tacón de tu zapato, diciendo a mi severidad con una sonrisa divina: -Indudablemente, nada hay más descortés que un rayo de sol…. Y lo peor del caso -¡atrevida!- es que pareces muy satisfecha de que haya cerrado mi ventana.


*Hexaedro Rosa – I

Now that I finally realised you are my home ,you are my life. I need you, I guess I loved you.

Lara Fabian -  I guess I loved you

Rubén Martínez Villena – *Hexaedro Rosa

I

¡Te amo!…
A tu lado, o en tu ausencia; en la realidad o en el sueño; en la intimidad del rincón amable o ante el formidable arrullo del mar; en la noche lunada o negra y punteada de estrellas interrogadoras; en el momento maravilloso y tierno del amanecer; en el estupor meridiano del día o en el pensativo crepúsculo de oro… En todos los sitios y a todas las horas te he dicho ya las palabras que creí no iba a pronunciar jamás.


No puede ser real.

“I know you, you’re not from here
I’ve waited for you to appear
To take my breath away and make me weep.”

Lara Fabian - You’re not from here

Al llegar se sorprendió pues era una casona colonial con una entrada enrejada a la antigua y mucha vegetación entre la verja y la puerta principal. Unas cadenas impedían el paso más allá de los barrotes oxidados y la casa a lo lejos lucía sombría e inhóspita. Estuvo un rato husmeando desde la acera, intentando descubrir alguna señal de vida pero fue en vano.

De pronto sintió un ladrido potente y conocido y vio que se acercaba por la acera una ancianita, llevando de un arreo a la bella Moonshine. La perra se abalanzó sobre ella a juguetear y lamerle las manos y Ana se arrodilló en el suelo abrazando al cariñoso animal.

— Hey preciosa, ¿dónde dejaste a tu amo? — hizo la pregunta más para sí misma que para el can. Se levantó y se dirigió a la viejita. — Buenas tardes señora, mi nombre es Ana y soy la… ejem — se aclaró la garganta — novia de Raúl.

La señora la miró asombrada y sonrió. Ana no entendió el gesto y la interrogó con la mirada.

— Hola querida — dijo con tristeza.

— ¿No sabe dónde se encuentra él?

— Es un misterio, él vivió aquí por mucho tiempo y siempre me dejaba a Moonshine los domingos pues ella adora a mis nietos pero un día no lo vi más. Aún así, los domingos Moonshine aparece en mi puerta y se pasa el día con nosotros, por la noche desaparece sin más — explicó la señora convencida de la incredulidad de la joven.

— Oh, ya veo. Raúl es muy bromista pero… — comenzó a decir.

— No querida, es cierto. ¿No ves la casa en ruinas? No ha vivido nadie ahí por más de 3 años.

La señora se despidió cordialmente y casi tuvo que arrastrar a Moonshine que no quería separarse de Ana, aún de pie y atónita frente a la reja. Pasó una noche horrorosa, cuestionando su propia estabilidad mental y consciente de que Raúl era real, tenía que ser real. Los ramos de flores eran reales, los lunes eran reales, las noches apasionadas, las caminatas con los perros, las citas, el amor… ¿eran acaso un sueño? Se durmió entre pesadillas turbulentas y lágrimas de impotencia y desazón.

El lunes despertó nerviosa, con esa sensación desagradable de inseguridad en el estómago. Se sentía aturdida, enferma y llamó al trabajo avisando que no se sentía bien. Se quedó toda la mañana en la cama y apagó el teléfono, no quería saber de nada ni de nadie, solo quería descansar y no pensar más.

El martes se despertó mejor y fue a trabajar. Llegando al trabajo encendió el teléfono nuevamente y vio que tenía unos cuantos mensajes de voz. Se dispuso a oírlos en lo que subía por el elevador. Había uno de su madre invitándola a almorzar el fin de semana, tres de su mejor amiga que le peleaba por desaparecer y el último… el último era de Raúl. Al abrirse las puertas de elevador casi se desmaya pues en el mismo instante que escuchaba la voz de su amado en el teléfono, vio el increíblemente hermoso ramo de rosas esperándola en la recepción, como cada lunes.

… continuará.


El misterio de Raúl y los domingos.

“And so fear was gone
I knew there was nothing else I’d ever want.”

Lara Fabian - You’re not from here

El lunes llegó a su trabajo en la mañana y la estaba esperando un ramo inmenso de rosas rojas en la recepción. Su asombro fue grande cuando le hizo un comentario a la recepcionista a cerca de lo afortunada que sería la propietaria de tal agasajo y esta le contestó: eres tú. Tenía una diminuta tarjeta con una nota pequeña pero profunda que decía “You´re not from here, not from this here and now” y firmaba Raúl.

Se emocionó sobremanera y no cabía dentro de si de tanta dicha pero no lo llamó, prefirió esperar ya que el día anterior lo había hecho sin resultados. Al menos sabía que Raúl no jugaba con ella, que si estaba interesado y que estaba de vuelta. Él la llamó al mediodía y ninguno de los dos mencionó el día anterior, solo hablaron de lo increíble que fue el sábado y lo deseosos que estaban de repetirlo.

Esa semana estuvo atareada para ambos pues eran las navidades y tenían mucho trabajo y fechas límites, compromisos con amigos y familiares, compras que hacer, festejos. No se vieron pero mantuvieron una comunicación constante por teléfono. Pasaron las fiestas y la locura que estas traen, cumplieron con todo y con todos y al fin tuvieron tiempo para dedicarse.

Se vieron el lunes, el martes, el miércoles, el jueves él se quedó a dormir por primera vez y el viernes Ana amaneció rodeada de rosas y con el desayuno preparado. El sábado salieron a bailar y después pero a las 11: 30 pm él la estaba dejando en la puerta de su apartamento.

— Tengo que irme mi amor, mañana tengo muchas cosas que hacer — le dijo él besándola en los labios. Ella se quedó algo intrigada pues los domingos generalmente nadie tiene nada que hacer pero no quiso ser inoportuna.

Al otro día intentó comunicarse con él y sucedió lo mismo que aquel domingo dos semanas antes. Nadie respondió a su llamado. El lunes nuevamente él la sorprendió, esta vez la esperaba él mismo en la puerta del trabajo con una rosa y un beso para comenzar el día. La invitó a almorzar y esta vez ella le preguntó por el día anterior y él le dijo que no estaba en la ciudad.

Así pasaron los días y decidieron ambos que no querían tener una relación seria por el momento, incluso cuando eran solteros y sin ningún compromiso. Y siguieron pasando semanas y todos los domingos él desaparecía misteriosamente y cada lunes le daba una sorpresa a modo de disculpa. Ella se moría de curiosidad y comenzó a sospechar de él y a pensar que le mentía. Se propuso descubrir qué sucedía.

Ella conocía la dirección de su casa pero nunca había ido, algo que, pensándolo bien ahora, le pareció muy sospechoso. El próximo domingo, luego de llamarlo varias veces y no recibir señales de vida, decidió visitarlo.

… continuará.


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