Archivo diario: febrero 23, 2012

Domingo aburrido.

Something has happened all at once
It should have scared me in advance
But I was falling in those eyes of yours
.”

Lara Fabian – You’re not from here

Ana no se entusiasmó mucho pues últimamente no conocía hombres que valieran para una relación pero tampoco fue negativa al respecto. Podía pasar una buena velada pues el muchacho era muy agradable y al menos tendrían tema de conversación para rato: los perros. Raúl por su parte se quedó admirado pues Ana era una chica muy bella y el perro era adorable y se ganó a Moonshine en un segundo. Se sorprendió en la noche pensando en lo simpática que lucía enredada en los cordeles y la fragilidad y belleza que descubrió en toda ella.

Se encontraron la tarde siguiente y sorpresivamente para ambos pasaron una tarde increíblemente entretenida. No está claro en qué momento de la noche decidieron ir al cine juntos al día siguiente y así, a lo largo de la semana, se siguieron viendo. Paseaban a los perros juntos, tomaban café, daban paseos por el parque conversando. Cada uno era un manantial del cual el otro se alimentaba y cada día se tornaba más interesante la relación.

Al cabo de dos semanas tuvieron su primera cita romántica, un sábado. Él la llevó a un restaurante peculiar que ella adoró. La comida era japonesa, el ambiente cálido y amigable y el estilo y decorado completamente industrial y sui generis. La pasaron muy bien y al final de la noche él la acompañó a su apartamento. Él se acercó y la besó en la mejilla murmurando un buenas noches con los dedos de ella aún entrelazados a los propios.

— ¿Quieres subir? — lo invitó.

— Me encantaría.

El roce más íntimo entre ellos había sido hasta ahora el beso húmedo de él en la mejilla femenina cada vez que se despedían pero esa noche surgió un fuego que sería imposible de apagar en el futuro. Una conexión indescriptible los unió y se bebieron mutuamente entre besos y caricias apasionadas. La noche fue fructífera en fluidos, erecciones y orgasmos y el cansancio los rindió luego de mucho sexo. Ana se quedó dormida, desnuda entre sus sábanas y Raúl partió en medio de la noche. Ya casi era domingo.

La mañana siguiente ella despertó con una sonrisa en los labios, palpando el colchón a su lado; él no estaba. Lo llamó y solo apareció Kuzko, meneando la cola y besándole los dedos a lengüetazos. Se levantó y desayunó antes de llamarlo por teléfono; nadie contestó. Fue raro pues él siempre contestaba y se sintió un poco preocupada. Raúl no podía ser como los demás.

Pasó un domingo aburrido y salió dos veces a caminar a Kuzko por el parque, con la esperanza de ver a su amante y a la hermosa pitbull estirando las piernas. No aparecieron y el día se tornó largo, larguísimo para ella y el can que extrañaba a su ama siempre alegre.

… continuará.


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.

Únete a otros 59 seguidores