Archivo de la categoría: Poema

Soy y seré más mujer…

Soy mujer.

Lo soy por muchos motivos,

más allá de mis cromosomas,

de mis genitales y mi ADN.

Soy mujer

y no solo por mis cabellos largos,

ni porque me pongo vestido

o porque uso aretes y las uñas largas.

Soy mujer

cuando mis senos duelen por días

y mi útero sangra. Mi cuerpo se queja

y mis hormonas se disparan.

Soy mujer

a la hora de bailar en tacones

de cinco pulgadas, de lucir fresca

y hermosa, femenina y calmada.

Pero seré más mujer

cuando tus manos dibujen mi silueta,

moldeen mis caderas

y tu sueños compartan mi almohada.

Seré más mujer

cuando el silencio no exista,

cuando el tiempo se detenga,

cuando no nos separe nada.


* What can I hold you with?

Un regalo de un hombre misterioso y encantador : Yan

* What can I hold you with? - Jorge Luis Borges (1934)

I offer you lean streets, desperate sunsets, the
moon of the jagged suburbs.
I offer you the bitterness of a man who has looked
long and long at the lonely moon.
I offer you my ancestors, my dead men, the ghosts
that living men have honoured in bronze:
my father’s father killed in the frontier of
Buenos Aires, two bullets through his lungs,
bearded and dead, wrapped by his soldiers in
the hide of a cow; my mother’s grandfather
–just twentyfour– heading a charge of
three hundred men in Peru, now ghosts on
vanished horses.
I offer you whatever insight my books may hold,
whatever manliness or humour my life.
I offer you the loyalty of a man who has never
been loyal.
I offer you that kernel of myself that I have saved,
somehow –the central heart that deals not
in words, traffics not with dreams, and is
untouched by time, by joy, by adversities.
I offer you the memory of a yellow rose seen at
sunset, years before you were born.
I offer you explanations of yourself, theories about
yourself, authentic and surprising news of
yourself.
I can give you my loneliness, my darkness, the
hunger of my heart; I am trying to bribe you
with uncertainty, with danger, with defeat.

Traducción:

¿Con qué te puedo retener?
Te dejo las magras calles, los atardeceres desesperados, la luna de los ásperos suburbios.
Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado largamente la luna solitaria.
Te ofrezco a mis ancestros, a mis muertos, los fantasmas que otros hombres vivos honraron en mármol: el padre de mi padre asesinado en la frontera de Buenos Aires, dos balas atravesando sus pulmones, barbado y muerto, envuelto por sus soldados en un cuero de vaca; el abuelo de mi madre –con sólo veinticuatro años- dirigiendo una carga de trescientos hombres en el Perú, ahora todos ellos fantasmas sobre borrosos caballos.
Te ofrezco cualquier cosa que en mis libros se pueda guardar, cualquier acto de valentía o alegría de mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.
Te ofrezco esa esencia de mí mismo que, de alguna forma, he salvado –esa que no comercia con palabras, ni trafica con sueños, y que permanece intacta ante el tiempo, las alegrías, las adversidades.
Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista en un atardecer, años antes de que tú hubieras nacido.
Te ofrezco explicaciones sobre ti, teorías sobre ti, auténticas y sorprendentes noticias de sobre ti.
Te puedo dar mi soledad, mi lado oscuro, el hambre de mi corazón; estoy tratando de sobornarte con incertidumbres, con peligros, con derrotas.


De cisnes y de amor…

Un regalo de un hombre muy especial que afortunadamente es mi amigo: Carlos Enrique.

Ama al cisne salvaje – Luis Rogelio Nogueras

No intentes posar tus manos sobre su inocente
cuello (hasta la más suave caricia le parecería el
brutal manejo del verdugo).
No intentes susurrarle tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la noche).
No remuevas el agua de la laguna, no respires.
Para ser tuyo tendría que morir.

Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete en la hierba).
No rompas el hechizo de esta tarde de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tú existes.
Ama al cisne salvaje.


*Hexaedro Rosa – VI

Cuando su seno desnudo, indefenso, a mi respeto pone más valla que el peto de bravo guerrero rudo.

José Martí – Dormida

Rubén Martínez Villena - *Hexaedro Rosa

VI

Entonces…
Cuando en tu cuerpo, rendido, no vibre ya el temblor elástico de los miembros; cuando tus labios no tengan fuerzas para besar; cuando tu brazo fatigado se extienda en reposo lánguido, y en un gesto débil y esquivo de negación agites la cabellera trémula…
Entonces… Cuando tus ojos estén borrachos de adormideras sutiles, cuando los parpados te pesen y se caigan, quemados por la mirada ardiente de toda la noche… Entonces, a través de la fina malla de tus pestañas, verás todavía alargarse en mis pupilas ávidas un desperezamiento de panteras…

FIN.


Mujer, prodigiosa blasfemia…

Hoy es el día Internacional de la Mujer y yo soy muy feminista como para dejar pasar esta fecha… les dejo un poema.

Si Dios fuera mujer – Mario Benedetti.

¿Y si Dios fuera mujer? 
pregunta Juan sin inmutarse, 
vaya, vaya si Dios fuera mujer 
es posible que agnósticos y ateos 
no dijéramos no con la cabeza 
y dijéramos sí con las entrañas. 

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez 
para besar sus pies no de bronce, 
su pubis no de piedra, 
sus pechos no de mármol, 
sus labios no de yeso. 

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos 
para arrancarla de su lontananza 
y no habría que jurar 
hasta que la muerte nos separe 
ya que sería inmortal por antonomasia 
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico 
nos contagiaría su inmortalidad. 

Si Dios fuera mujer no se instalaría 
lejana en el reino de los cielos, 
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, 
con sus brazos no cerrados, 
su rosa no de plástico 
y su amor no de ángeles. 

Ay Dios mío, Dios mío 
si hasta siempre y desde siempre 
fueras una mujer 
qué lindo escándalo sería, 
qué venturosa, espléndida, imposible, 
prodigiosa blasfemia.


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