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*MI* día de los Enamorados.

tuti y yo el la tarde de Thanksgiving. Fuimos a ver una peli en 3D!!!

Ayer intenté subirles el ánimo pero hoy voy a ser un poquito más egoísta y contarles sobre mi lindo día de los enamorados. Lo siento pero fue especial, jajajaja!

Comenzó el lunes en la noche. Yo me despierto a las 7 am para irme al trabajo y a esa hora Arian está dormido, solo le doy un besito y no lo veo más hasta las 11 pm que llega él del trabo – cuando aún estoy despierta -. El lunes él llegó a la misma hora de siempre y ya yo dormía, se bañó y se puso a ver una peli, esperando que fueran más de las 12 am. Me despertó con muchos besitos y yo refunfuñando pues estaba dormida hacía horas pero al fin logró que abriera los ojos. “Despiértate tuti que ya es el día de los enamorados” me dijo con más besitos.

Abrí los ojos y me tenía una bolsita de esas cómicas que te dan en las tiendas con los regalos, de un gris plateado oscuro y letras negras con tremendo toque, jejeje! La abrí y había una cajita azul oscura en forma de cilindro, envuelta en papel del mismo color que la jabita. La cajita decía “Citizen Eco-Drive” y por la forma supe que era un reloj. Hace como un mes el mío – un Orient que me compré hace como dos años- se me cayó varias veces y se descoj**ó :) así que tuve que desecharlo.

El nuevo reloj está bello pero él no se cansó de  preguntarme si me gustaba pues podíamos ir a cambiarlo, “yo sé que a ti te gustan dorados pero los únicos que habían tenían brillantes y piedras que sé no te gustan” me decía. Soy muy sencilla para mis gustos, en lo único que me permito ciertas extravagancias en en los zapatos pues soy fetichista pero en las prendas y la ropa no me gusta mucho el escándalo y es cierto que prefiero el dorado, pero el reloj está bello, sencillo, pulcro… muy “Yesi” ciertamente.

Me encantó y – aunque estaba dormida – no creí necesario cambiarlo, me enamoré del reloj como me enamoré de él cuando lo(s) vi :) Solo había que llevarlo a recogerle unos eslabones pues los relojes siempre nos quedan grandes, a todos. Con la misma parsimoniosa felicidad con que me desperté, volví a dormirme en su hombro. La mañana siguiente – ya martes, 14 de febrero – me desperté temprano y me arreglé para el trabajo.

Lo desperté para que me llevara, ya que no nos veríamos más, quería pasar un ratico con él. El viernes escribí el cuento que ya publiqué ayer, “Precipicio” y se lo mandé por correo postal. Llegó el lunes pero lo guardé para dárselo ayer. Lo fue leyendo mientras yo terminaba de alistarme. Le gustó mucho aunque la historia no tiene nada que ver con nosotros y el final es al estilo ruso O.O jajajaja! Fue lo que salió y para mí no hay nada mejor que la espontaneidad.

Me fui al trabajo habiendo quedado en almorzar juntos en casa de Yusmel – que queda a 3 minutos de mi trabajo – a las 12 pm. Como 20 minutos antes me llama la asistente de mi jefa con tremendo misterio y/o mala cara que vaya a la recepción que Tammy me quiere ver urgente. “Oh shit! y ahora qué volá?” me dije pues mi jefa está un poco encarna’ en mi y ya me olía algún invento raro. Voy corriendo y la veo parada en la puerta junto a su hijo y me ericé pues yo tengo que hacer algo que es trabajo de él, pero él es el hijo so…

Cuando llego a la puerta me dice “This came for you” con un tono de rabia y abrió la puerta. Me encontré con este hermoso arreglo florar y me quedé, literalmente, O.O En seguida pensé en el tuti pero no podía reaccionar, “for me? Really?” y ella que si pero con cara de perro bulldog, jejejeje! Ella tiene problemas con la juventud, la belleza y el talento ajeno y siempre anda pendiente de mi pelo, mi ropa, mi estilo, hasta de las veces que uso el baño. Es angustiante, de veras.

Recogí mi regalo mientras me decía “I have room in my office if you need some” y le respondí “thanks” – but HELL NO! Do you think I´m gonna give MY flowres?? Ohhh, you’re a CRAZY woman! – y me las llevé a mi oficina. Sentí mucha vergüenza pues todo el mundo estaba para el chisme y no soporto ser el centro de atención. Las chicas cool de la oficina me felicitaron y elogiaron las flores y el gesto, de corazón. Revisando encontré que también había un paquetico rosa: Chocolates! Repartí algunos a las chicas y me comí uno yo solita, saboreando mi felicidad :)

Enseguida llamé al tuti y le conté llena de risas todo lo que pasó y me dijo que venía a buscarme a las 12 pm. No trabajé más pues no podía concentrarme de tanta alegría, jejeje! Almorzamos juntos y fue genial. Yo regresé al trabajo y le dije que lo llamaría a las 5 pm cuando saliera del trabajo ya que no nos veríamos más hasta las 11 de la noche. Al salir del trabajo llamé a la mujer del primo con quien iría a la peluquería al salir del trabajo. Estaba vestida completamente de blanco así que le dije que iría a cambiarme para recogerla.

Al llegar a casa me di cuenta de que se me había quedado la llave y llamé a mi papá para que me abriera. Parada en la puerta vi la moto de Arian afuera y pensé que tal vez Yusmel lo había llevado al trabajo para que yo lo recogiera en la noche – asegurando así que no me durmiera y poder estar juntos en la noche un ratico -. Mi papá me abrió la puerta y en la mesa había otro regalo, este de mi papá. Junto a mis flores un osito de peluche rojo con un corazón que dice “hug me”. Una de sus novias se lo regaló y él decidió dármelo a mi, jejeje! Mi papá es un caso!

Entré al cuarto rápido a cambiarme y llamar a Arian y… estaba escondido en el closet!!!! jajajajaja! “Yo descanso hoy tuti, quería darte la sorpresa!” me dijo y me llevó a la cocina. Olía muy rico y se puso a revisar el horno. Me dijo que había cocinado para mi y que no sabía cómo había quedado pero que esperaba me gustara. Me hizo ir al cuarto pues no podía ver qué era y allá fui a esperar. Se demoró bastante y yo me puse a ver la televisión y a contarle a mi amiga de las sorpresas del día por mensajes de texto. Arian abrió la puerta, “cierra los ojos” me dijo e hizo que extendiera las manos.

Cuando abrí los ojos esto fue lo que encontré. Salmón, papas asadas, puré de papas y vegetales al vapor y como ven, unas florecitas hechas con frijoles blancos, maiz y unas ramitas de perejil :) Para qué decirles que estaba delicioso. Él sabe que una vez probé el salmón y me encantó. Yo no sé para otras personas del mundo pero para un cubano el salmón es más raro y exótico que la misma carne de res O.O así que lo disfruté muchísimo – ahora mismo estoy loca porque sean las 12 para irme a almorzar, traje un poco que quedó de anoche. Yummy! -.

Comimos, vimos tv, nos enamoramos y fuimos a dar una vuelta, mirando adornos y esas cosas para terminar de decorar el cuarto pues nos cambiamos al grande y entre sábado y domingo dimos una limpieza olímpica y pintamos todo. Quedó muy lindo y solo nos faltan algunos detalles, por eso salimos a buscar cositas que nos inspiraran.

Fue un día muy lindo y lo pasamos riendo y jugando. Fue mi mejor día de los enamorados y no solo por los regalos y las sorpresas si no, por sus deseos de hacerme feliz.

gracias tuti.


Un cuento de amor para ti…

“Negros y fieros,
encienden a las tórtolas tranquilas
los dos ojos de Eros.”

Poema Alaba Los Ojos Negros
De Julia – Rubén Darío

El precipicio.

Y ambos sentados, cada uno en una banqueta a cada lado de la mesa, jugaban a mirarse a los ojos. Pero el juego no era sencillo, era algo excitante y molesto a la vez, “¿por qué no hace nada este maldito? ¿Me va a mirar toda la noche?” pensaba ella pero a la vez se sumergía en sus ojos, en esos ojos negros, inciertos, hechizantes, traicioneros. Recordó que casi dos meses antes esos ojos fueron la razón más fuerte - una de tantas - que la hizo enamorarse de él. Esa noche primera en la que sus mentes, cuerpos y ojos conectaron, el interior del otro quedó clavado en lo más profundo de sus seres.

Él dejó de ser aquel que se emocionó tanto el día que tomaron su primera ducha juntos. Esa tarde ella era la que se rodeaba de una barrera mental que la hizo aislarse y no dejarlo entrar, mientras él enjabonaba su cuerpo femenino con santa devoción y pasaba frío para que ella disfrutara del agua caliente. La secó con ternura y la ayudó a vestirse con el pantalón que le arrastraba por el suelo y el suéter rojo que cubría sus manecitas completamente – todas prendas de él -, le alisó el cabello con los dedos y le puso las medias; esa tarde hacía mucho frío. Ella se dejaba mimar pero no correspondía ninguna de sus atenciones; estaba paralizada viéndolo enamorarse de ella. Lloró esa noche por primera vez en sus brazos y él se asustó tanto que dejó de ser el mismo. Supongo que vio su propio e incipiente amor reflejado en las pupilas llorosas de ella.

Ella recordaba todo esto ahora, hilvanando ideas dentro de sí mientras clavaba sus pupilas en las de él y respondía un “nada” a la recurrente pregunta que le hacía él cuando se miraban en silencio pero diciendo mucho con la mirada: “¿en qué piensas?” Una mezcla de rencor y lujuria atormentaban sus sentidos y aunque moría por saltarle al cuello y devorarlo a mordidas, le dolía en el pecho aquella verdad que la hacía odiarlo tanto: hacía más de dos semanas que no se sentaba en esa banqueta. Él permanecía en silencio, con la mirada más perdida que de costumbre, haciéndole honor a su estado de ánimo preferido. Ella intentaba comprender como surgió todo así sin más y cómo ambos quedaron parados, uno al lado del otro y tomados de la mano, al borde de un vacío que los invitaba a sucumbir completamente el uno por el otro: ambos dieron un paso atrás, soltando la cálida mano que asían.

“Se suponía que me entretuvieras” dijo él como en un puchero y ella sonrió. “Yo quería bailar” le dijo y lo hizo sentar en el cómodo butacón, subiéndose a horcajadas sobre su regazo. Acercó los senos a su cara y él respiró ávidamente aquel perfume familiar y anhelado aunque en silencio. Ella comenzó a besar su rostro, depositando suave y tiernamente sus besos en cada rincón de piel. Le besó las mejillas, los pómulos, las sienes, la frente, la nariz… rozando con sus labios húmedos los de él e incitándolo a jugar sin besarse. Al fin llegaron los besos y ella los disfrutó como siempre, amaba el sabor de su saliva y la textura de su lengua puntiaguda perforando su garganta. Él le acariciaba la cintura y la espalda, buscando las nalgas con sus salvajes dedos. La levantó y la encontró mojada, tan mojada… sonrió.

La hizo gemir con caricias diseñadas para ella sola, para esa parte de sí que solo él hacía vibrar de aquella manera violenta y convulsa. Se retorció y lo odió de nuevo, por conocerla, por doblegarla, por poseerla. Se asesinaron mutuamente, entre acrobacias y vaivenes. Sus cabellos rojos fueron presa de la firme mano del montador experto. Los fluidos bañaron el mueble y lubricaron desde el sexo hasta los muslos – los de ambos -, corriendo hasta las piernas e inundando la habitación en mareas lujuriosas y dulcemente aromáticas. Sudaron como nunca y el tiempo se olvidó de ellos y su amor. Terminaron exhaustos y vencidos, satisfechos y jadeantes. Él se tendió sobre ella besándole las piernas mientras ella intentaba contener el llanto.

Se vistieron y volvieron a ocupar las dos banquetas, esta vez llenos de culpas y dolor. “No entiendo cómo puedes negarte a esto” dijo ella con sincera preocupación. Él no supo explicarlo, como siempre y balbuceó algunas excusas, dándose cuenta de que ni él mismo sabía la respuesta a aquella pregunta. “A veces paso por etapas en las que puedo estar sin sexo y no me preocupa”, dijo luego de ordenar sus ideas – la vio llorar antes aunque nada dijo y verla llorar lo hacía sentirse el peor hombre sobre la tierra -. Su cejo fue frunciéndose poco a poco mientras las lágrimas de ella se volvían incontenibles. “Nunca se trató solo de sexo, hasta ahora” dijo, secando sus mejillas como si no estuviera llorando realmente, como si él no la estuviera viendo, como si aquello no estuviera pasando pues ese era su código. “No quiero verte llorar” le dijo él la primera vez a lo que ella respondió, “no estoy llorando” con los ojos mojados y así quedó sentado que ella no estaba llorando aunque lo hiciera y que él no la veía llorar aunque se muriera por dentro perdido en sus lágrimas.

“Tengo muchas cosas en mi cabeza” le dijo él, explicándole todo por lo que estaba pasando mientras ella comprendía y se preguntaba a sí misma “¿por qué diablos estás tan lleno de mierda?” Más lágrimas. Ella intentó irse pero llovía mucho afuera aunque menos que en su interior. Él no la dejó, culpando a la lluvia aunque realmente moría por abrazarla, por quedarse con ella, por arrastrarla a aquel vacío del que huyeron ambos y morir de amor allí mismo pero no lo hizo. ”¿Qué es, dime, qué es lo que te pone así?” prefirió preguntar. “Te estoy amando. Te amo y no puedo estar en la misma habitación junto a ti si no sientes lo mismo por mí”. Ese “te amo” dicho por primera vez y mirándolo a los ojos le perforó el tímpano y se le clavó en el corazón, hiriéndolo incluso más que las lágrimas que no estaba autorizado a ver.

Y sintió miedo otra vez, más que nunca, recordando todas las veces que una mujer le dijo “te amo” y todas las veces que lo hicieron sufrir. Se aterró al comprender que ella era la indicada aunque él no estaba preparado para amar y dejarse amar. Temió ser feliz al recordar como supo que ella era la indicada el mismo día en que la conoció y se ahogó en su cuerpo juvenil y abundante. Se horrorizó al recordar como ella lo había envuelto en conversaciones que no había tenido nunca con mujer alguna en sus 30 años y la recordó a ella tan principiante y veinteañera. Vio un monstruo delante de sí que se había tragado a la mujer que amaba y dio cien pasos atrás, dejándola sola al borde del precipicio.

“No puedo darte lo que quieres. No puedo darle a nadie lo que quiere” dijo escudándose en sus problemas, reales pero no determinantes. Se cerró en su propia ostra y la dejó abandonada a su haber, llena de besos y amor y lágrimas que bañaban la habitación entera ya. Ella se levantó y caminó hacia la puerta, él fue detrás, maldiciendo en silencio su propia cobardía pero corriendo desesperadamente, alejándose de ella y del precipicio de amor a cada paso. “Ya te dije que es lo que quiero y tú me dijiste que es lo que no quieres. ¿Puedes decirme ahora que es lo que si quieres?” dijo ella, mirándolo en la penumbra y esperando a él se arrepintiera y la tomara por fin; se había entregado toda ya. Él calló y suspiró, sin mirarla, cada vez más lejos de todo. “Quiero tu amistad” respondió al fin.

Ella se abrazó de su pecho, esta vez las lágrimas corrieron libremente por el hombro desnudo y frío de él – aunque ninguno pareció notarlas, ese era el trato -. Él la abrazó y ella escuchó el nudo en la garganta masculina, luchando por salir y descubrirse en un “te amo” nunca dicho, en un “quédate” mordido entre dientes, en un “seamos uno” que se perdió en las entrañas de él, que no pronunció palabra. Ella se separó del cuerpo ausente de su amado y fijó los ojos en un punto perdido y ficticio al frente, solo para poder soportar la despedida. Él la miró por unos minutos, a centímetros de su cuerpo pero a años luz ya de su amor y no quedaron dudas. Se desvaneció de su lado y todo se borró en el tiempo y las memorias, no quedó nada de aquello tan inmenso y tan arrollador que comenzó en una mirada y murió en un charco de lágrimas.

para mi Tuti .


Happy Hour…

Salimos del trabajo a las 5:00 pm en punto y, aunque el tráfico nos demoró un poco, estábamos en el Chili’s del Westland Mall de Hialeah antes de las 6:00 pm. María, Zenia, Ana (no la Ana de mis historias, una compañera de trabajo) y yo. Decidimos tener una tarde de chicas y habiéndolo consultado previamente con mi marido, para allá fuimos. La pasamos bien. Yo me tomé 2 Margaritas y cada una de las chicas entre 3 y 4 tragos, mientras picábamos unos Nachos con salsa spicy y una picadera de Eggrolls y chicken wings con sus respectivas salsas de dipping. Todo era algo picosito pero tenue, se dejaba comer y embullaba al trago.

La pasamos bien sin exedernos. Como ven, son las 8:00 pm cuando escribo esto y ya estoy en casa. Fueron solo los 2 tragos con las picaderas y eso fue suficiente. Nos divertimos: hablamos de hombres, criticamos a otras mujeres, hablamos de sexo y del trabajo. Reímos a carcajadas y una de ellas lanzó los menús y los paqueticos de azúcar al pasillo del mall en un ataque de risas haciendo unas fotos. Fue interesante pues no lo había hecho antes y lo más importante, me sentí bien.

Llegó la cuenta y dos de ellas asumieron el gasto pero solo porque accedieron a que las dos restantes compraremos los desayunos la próxima semana. Cada una agarró sus pertenencias y arrancamos calabaza-calabaza, cada una pa’ su casa.

Es rico hacer cosas diferentes y más un viernes luego de 8 horas de trabajo. Ya en casita, extraño a mi amor y me aburro pues los fines de semana son de hambruna en los blogs. Extraño al camarero que no regresa hasta dentro de 2 semanas. Se acercan las fiestas y mañana es día de comprar y de preparación de menús para el 24, que haré una comida para los amigos en casa.

Hoy fue un buen día. Espero que haya sido así para ustedes que me leen y si no, espero con mis letras alegrarles un poquito la noche.

Besos a todos!


Necesito renacer…

Tengo problemas, eso es obvio. Me disculpo por dejarles estos crappy posts en vez de deleitarlos con las asombrosas historias y las fantasiosas anécdotas que les prometí al principio. Espero encontrarlas en algun rincón de mí… estoy perdida y necesito encontrarme a mí misma dentro de mí - paradójico, no? -.

Este estado de ánimo afecta mi salud; ahora mismo, mientras escribo, siento que me queman las orejas y tiemblo. Me siento mal; hace 2 dias fue el sistema nervioso digestivo, hoy es la presión. Espero que mi cerebro logre dominar a mi cerebro – si, es la misma palabra, lucha interna en mi cerebro, el corazón es solo un músculo -, pero lo que si sé es que esta autoestima mierdera sube hoy, este estado de ánimo cambia hoy.

Ya estoy cansada de sentirme mal, de vivir en el pasado, como dijiste – si es el caso, hoy se acaba, créeme! -, de no mirar hacia adelante y extrañar y añorar; debo hacerlo, pero con dignidad, sin amilanarme y caer. Es cierto, ellos tienen sus vidas y no puedo seguir recondenándome por no tenerlos conmigo. Hoy renace Yesi Lugo Zamora. Hoy tomo las riendas de mi vida en los Estados Unidos de América, junto a tí, de la mano y hacia delante… hacia nuestro porvenir.

Ya dicho todo, tú y yo, ahora, tenemos asuntos pendientes que hay que resolver. Ya me desprendí de Cuba… ahora tu y yo tenemos que darnos el frente. Tenemos cuentas que saldar, te espero.


¡Dale, dale… ven conmigo a celebrar!

rosa hecha de bondo     

“Yo lo que quiero es fiesta, yo lo que quiero es vacilón. Me gusta el party. Come on everybody”. Con este éxito, “Fiesta”, en la voz del chévere de la salsa,Isaac Delgado, comienzo…

Hoy quiero usar mi blogg para algo especial.

El día 20 de Septiembre de 1976 nació en Belén el hombre más especial que he conocido en mi vida. Fue un niño mimado,        malcriado, bien educado… sus padres comenzaron su vida en común siendo pobres. Martha – la madre -, tenía que dormir en una cama sin colchón con tremenda “pipona”. Años después, con mucho esfuerzo de Tony – el papá -, que llegó a ser administrador de una panadería (ya se imaginan el esfuerzo, la luchita!) ese niño llegó a ser el Príncipe de la Habana Vieja, tanto así que jugaba en la cocina del Hotel Nacional de Cuba como si fuera la de su apartamentico en el Solar de Habana entre Luz y Acosta.

Con 13 años y mucho esfuerzo de su abuelo Pípire y de su abuelo Waldo, lograron cambiar los apartamenticos de la

Habana Vieja por “palomares” – como los llama él -, de Alamar. Allí le cogió el gusto a practicar la pesca submarina, por lo que casi se le revienta un tímpano una vez y – supongo -, que allí también desarrolló ese gusto suicida que siente por los tiburones. Alaba’o!

Todos sabemos que en Cuba la felicidad no es eterna y las rachas buenas no duran toda la vida. Siendo un adolescente, le llegó el primer rechazo de una chica y nada más y nada menos que por vestirse humildemente – ya estaba la racha mala en su apogeo -, con ropa y zapatos de su papá que le quedaban muy grandes :(  Pero siendo un muchacho de carita fácil – es lindo, no lo podemos negar -, aprendió a ‘cuadrar jebitas’ bien pronto y me consta que no recibió muchos rechazos en los años venideros, solo los justos por su inexperiencia y los que le tocaban por su inexorable destino.

Terminó el Técnico Medio y lo cogió el Servicio Militar donde le decían “el bala” por alguna anécdota que seguro les contaré algún día – son bastantes -, donde estuvo preso por ayudar a un amigo; donde le cayó a tubazos - con un tubo de cartón, que duele igual -, a un compañero por alguna berracá; y salió siendo todo un hombre. Después comenzó a trabajar con 19 años y no ha dejado de hacerlo hasta hoy.

Fue de todo: trabajó en panaderías, desde ayudante hasta contador; en tiendas, desde perchero hasta jefe de piso del mercado; en Copextel, desde camionero hasta Comercial… y no sigo contando pues no recuerdo todos los nombres y los respectivos puestos, no quiero equivocarme – si no es que ya lo hice -. Conoció a quien sería su esposa y estuvieron 7 años juntos pero el amor no es suficiente a veces.

Con 31 años perdió a su querida madre y tomó la decisión de emigrar a los Estados Unidos, dejando a su papá en Cuba - un secreto: aun llora en las noches o cuando se está bañando y piensa que nadie lo ve, shhhhh! -. Aun lucha y espera para poder reunirse con su padre, con su mejor amigo.

Luego de casi un año esperando en la yuma a quien fuera su mujer, resulta que su primo – su primo preferido, pa’ que sepan -, por azares del destino, había hecho una amistad muy linda con una chica que llevaba viviendo en Miami casi el mismo tiempo que nuestro protagonista. El primo dio y dio hasta que hicieron contacto. ¿Me creerían si les digo que hablaron 3 días seguidos hasta la madrugada? El día que se vieron por primera vez le regaló a la muchacha un perro de peluche grandote y le llamaron Emil, pues ella ama a los perros y no podía tener uno de verdad. El día 16 de Enero se besaron por primera vez, en presencia de una avergonzada rosa amarilla.

Juntos han pasado momentos malo, muy malos, pero a veces el amor SI es suficiente. Han pasado hambre, han llorado juntos, han estado enfermos, han sufrido en silencio, les han robado el carro, jajaja! Quieren envejecer juntos y tener 3 niños y 3 perros pues ambos son hijos únicos con perritos ya muertos. Ahora mismo ella se levanta en la mañana y lo deja, dormido, con un besito en la frente y se va a trabajar. En las noches, apenas sigue despierta a que él llegue del trabajo para dormirse en su hombro mientras él le cuenta lo que hizo en todo el día. Solo se ven los sábados; la vida es muy difícil aquí.

Y hablando de sábados, de fiestas y de Septiembre… si prestaron atención se dieron cuenta de que ese hombre especial cumple 35 años el martes que viene. Ese día ambos trabajan y no cobran hasta el viernes 23, así que la chica quiere invitarlo a bailar el sábado 24.

Arian Ruiz González, amor de mi vida: ¿me harías el honor de salir a bailar conmigo el sábado 24 de Septiembre?

Lov u tuti!


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