Bueno gente, les cuento que ayer rompieron el récord de visitas al blog. El día que más visitas había tenido fue de 180 y ayer llegamos a las 234, con 57 de los Estados Unidos, 47 de Cuba, 25 de España y 21 de México como los top 4… Eso me ha puesto muy alegre pues, como ya había constatado, mucha más gente de la que esperaba se enteró de mi cumple y me felicitaron, elogiaron y agasajaron ayer.
En el trabajo también sobrepasaron mis expectativas. En la mañana nadie lo sabía, solo dos o tres personas a las que les había comentado con anterioridad, pero para las 10 de la mañana, ya esas pocas personas habían corrido la voz y los otros, uno por uno, fueron llamando para felicitarme, llegando a mi oficina, deseándome un bonito día y celebrando mi look – me arreglé bonita ayer, traje los labios rojos de la fotografía al trabajo
-. Incluso el ingeniero de las computadoras que comparte oficina conmigo me hizo dos regalos: me instaló una pc nueva para mi y me trajo bombones, muy dulce de su parte. Me sentí feliz, la pasé bien y me asombré de que tanta gente se preocupara, fuera amable y hasta me apreciara.
Aparte de esas sorpresas tuve otras dos, más atesoradas por mi. Mi camarero me hizo un post expresamente para mi: Felicidades! donde me confesó que me compró un regalo que debo ir a recoger a Villa Clara tan pronto pueda. La bella y dulce Leydi me regaló también una botella compartida con Rodo y Carlos Luis y me llenó el muro de facebook de felicitaciones, además de llenarme de comentarios, besos y abrazos virtuales.
Otros regalos muy queridos fueron las dos llamadas de mi mami – aunque no estaba segura de si eran 23 o 24 o.O – y la llamada a mi abuelita linda. Los correos de Maday, Josh, la visita de Yusmel y Alicia, el dominó, el casino, la comida preparada por mi amor. Recibí muchas felicitaciones también en facebook, de Raúl, de Ley, de Carlos Manuel, Elaine, Mar, Mercedes, Charly y muchos otros amigos que no tienen blogs pero que me quieren y me leen también. Me sentí muy bien y la pasé feliz, me olvidé de los problemas y disfruté.
Fue un día bonito y superó en creces mis expectativas, lo recordaré siempre. Me quedaron un vestido, un perfume, un labial y el regalo de Julio César que no sé que es… pero más importante, me quedaron los besos – en mejillas, labios, lanzados, enviados, susurrados -, los abrazos, las felicitaciones, los deseos de prosperidad y el amor de todos a los que les importo.
Gracias a todos.




