Definición de “crafty”

Aunque me conocen por muchos nombres, sobre todo en la web, mi nombre es Yesi. Tal vez no te suene de nada. Tal vez has leído a la hedonista, la muelera de Asuntos Triviales o a Sofía y su cocina. …

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Néctar negro de los dioses blancos…

La última vez que fui a Cuba fue en abril de este año. Desde el 2012 voy cada año y esta fue la cuarta vez. Cuba se deteriora día a día pero este año vi algunas mejoras. Tal vez soy muy optimista y…

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Cupcakes de guayaba…

Si les gusta cocinar, comer, disfrutar de olores y sabores… no dejen de visitar mi otro blog: La cocina de Sofía. Aquí les dejo una receta de Cupcakes de Guataba, hmmm!

Bon appétit!!!

La Cocina de Sofía

Bienvenidos a mi cocina. Como prometí en la entrada anterior, hoy vamos a hacer Cupcakes de Guayaba. Esta receta – como casi todas las que he hecho – la encontré en Pinterest.

guava-2.jpg Foto tomada de la web

La guayaba a mí me gusta aunque no me muero por ella. Me gusta mucho el olor de la fruta madura y comerla casi verde con sal. Sí, ¡qué horror! Lo sé, jajajaja. Lo que más me gustaba de la guayaba, hasta que hice estos cupcakes, eran los casquitos de guayaba. Los casquitos de guayaba se hacen pelando las guayabas, se cortan en mitades or cuartos y se cocinan en agua con azúcar hasta que queden almibosos. Tal vez hagamos esa receta algún día. La mermelada no me hace mucha gracia. A veces la consumo con un poquito de queso crema pero no me quita el sueño.

No recuerdo cómo pero supongo que me…

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De cómo Sofía se volvió repostera – Vía La Cocina de Sofía

Cuando comencé este blog nunca pensé que iba a pasar 4 años sin escribir en él.Se imaginarán que en 4 años pasan muchas cosas. Pues una de ellas es que he recuperado las ansias de cocinar, de comer…

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Crímen…

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“¿Cómo me ve él?”, se preguntó. Se levantó y colocó un largo espejo junto a la ventana. Lo puso de pie, apoyándolo en una silla. Luego, mirándolo, se sentó frente a él, sobre la alfombra, y abrió lentamente las piernas. La vista resultaba encantadora.”
Mathilde – Anäis Nin
Poderosas imágenes rondaban su cabeza. Se sorprendía a cada rato, perdido en ellas.
Las pupilas, dilatadas, los ojos sin pestañear. Las manos que no tiemblan, suaves al tacto siempre. Los dientecitos, deliciosamente dolorosos en la piel y los labios carnosos alrededor de estos. La saliva líquida en el pequeño hematoma. No dejaba de pensar en la calidez y el sabor de aquella saliva en su piel. El abrazo tierno, la negativa, el recuerdo de una bragas muy mojadas y él soñando con el olor de esa miel. Los besos tenues y húmedos en el cuello de gacela. El temblor de su voz y los jadeos, gemidos que querían decir “no”. La silueta semidesnuda al sol. Las caderas como olas, la cintura estrecha, los muslos de diosa. Las nalgas de potra y las piernas fuertes de andar en tacones. El pelo en los ojos, los labios rojos, el aroma a mujer.
Toda ella era símbolo de tortura. Cada palabra le dolía en las sienes. Cada roce le dolía en la ingle. Solamente podría deshacerse del suplicio si le quitaba la vida y así lo hizo.
Un día, ya loco de furia, la tomó del brazo y la apretó con fuerza. La retuvo con sus brazos de titán y la subyugó hasta que no pudo moverse. Así, reducida a nada, apretó sus labios a los de ella y la besó por primera y última vez, mientras cerraba sus dedos largos en torno al cuello de cervatillo. Ella se retorció con todas sus fuerzas y él le clavó los dientes en los labios hasta hacerla sangrar. Los gritos se fueron sofocando y convirtiendo en jadeos guturales, hasta que el sonido de huesos rompiéndose y el peso de ella en sus brazos le confirmaron que estaba muerta. 
Cuando la depositó en el suelo se dio cuenta de que había eyaculado pero aún estaba muy excitado. Le rompió el vestido y hurgó entre sus muslos, aún calientes. Estaba húmeda. La penetró con furia hasta que no pudo más y tuvo otro orgasmo. Dejó caer el peso de su cuerpo sobre el cadáver de la mujer que amaba y acababa de asesinar. Comenzó a sollozar como un niño y por fin entendió que hay amores que mueren y hay amores que matan. 

“Puta”

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Hace falta que te diga
que me muero por tener algo contigo
Es que no te has dado cuenta
de lo mucho que me cuesta ser tu amigo
Ya no puedo continuar espiando
dia y noche tu llegar adivinando
Ya no se con que inocente excusa
pasar por tu casa
Ya me quedan tan pocos caminos
y aunque pueda parecerte un desatino
no quisiera yo morirme sin tener
algo contigo.

Algo contigo – Chico Novarro

– “Puta”, le dijo al oído y le metió la lengua. Ella frunció en ceño un poco. “¿No te gusta que te diga puta?” Ella sonrió y siguió moviendo las caderas contra los muslos de él.

Siempre las ponía en cuatro y a todas las llamaba “puta” mientras las penetraba profundamente. Las respuestas eran disímiles, coloridas. Todo dependía de la mujer en cuestión. Algunas se ofendían y se revelaban, entonces tenía que amordazarlas y decirles “eres puta y bien, muévete!” Otras reían maliciosamente. Alguna se volvía loca con la palabra y él lo disfrutaba.

Lo que ninguna sabía era que “puta” era el nombre de la mujer a la que en su mente se devoraba cada noche en la piel de aquellas que recibían las cuatro letras zoquetas, pronunciadas con saña y rencor.

“Puta” era la que no podía poseer y se volvió un ritual el tenerla en la carne de todas las demás. “Puta” era la que le viraba el mundo al revés con palabras cínicas e hirientes, pero lúcidas. “Puta” era la que le provocaba erecciones sorpresivas e incontrolables con su aroma de frutas. “Puta” era la que adivinaba todo lo que estaba pensando y se lo recitaba para restregarle en la cara que era dueña de su mente y no podría sacarla ni aunque quisiera.

Y mientras él asía unos cabellos rubios y susurraba el “puta” de siempre, Ella sorbía un café y se leía un libro en la tranquilidad de su cuarto, sin apenas sospechar que un hombre, en alguna lugar del mundo, la volvía eterna con una palabra.


Lo. Li. Ta…

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Frases del libro “Lolita” de Vladimir Nabokov

•    Cambiante, malhumorada, alegre y torpe, con la acre gracia de su niñez retozona, dolorosamente desable de la cabeza a los pies…

•   Hay dos clases de memoria visual: con una, recreamos diestramente una imagen en el laboratorio de nuestra mente con los ojos abiertos; con la otra, evocamos instantáneamente con los ojos cerrados, en la oscura intimidad de los párpados, el objetivo, réplica absolutamente óptica de un rostro amado, un diminuto espectro de colores naturales.

•    Nos enamoramos simultáneamente, de una manera frenética, impúdica, agonizante.

•    Hay que ser artista y loco, un ser infinitamente melancólico, con una burbuja de ardiente veneno en las entrañas y una llama de suprema voluptuosidad siempre encendida en su sutil espinazo para reconocer de inmediato, por signos inefables al pequeño demonio mortífero entre el común de las niñas; y allí está, no reconocida e ignorante de su fantástico poder.

•    Nos queríamos con amor prematuro, con la violencia que a menudo destruye vidas adultas.

•    En este mundo hecho de hierro forjado, de causas y efectos entrecruzados, ¿podría ocurrir que el oculto latido que les robé no afectara su futuro? Yo la había poseído, y ella nunca lo supo.

•    «Hay otro hombre en mi vida». En verdad, ésas son palabras feas para los oídos de un marido.

•    Bajo el sol de medianoche los sueños tienden a ser de vivos colores.

•    Ella llevaba una camisa a cuadros, blue jeans, zapatillas de goma. Cada movimiento que hacía en las salpicaduras de sol punzaba la cuerda más secreta y sensible de mi cuerpo abyecto.

•    ¡Oh, si fuera yo una escritora que pudiera hacerla posar bajo una luz desnuda!

•    Una niña moderna, una ávida lectora de revistas cinematográficas, una experta en primeros planos soñadores…

•    Y allí está ella, perdida entre todos, royendo un lápiz, detestada por los maestros, con los ojos de todos los muchachos fijos en su pelo y en su cuello, mi Lolita.

•    Ya todo estaba listo. Los nervios del placer estaban al descubierto. El menor placer bastaría para poner en libertad todo paraíso.

•    Que vuelva pronto, rogué, dirigiéndome a un Dios prestado.

•    Ningún hombre logra jamás el crimen perfecto; el azar, sin embargo, puede lograrlo.

•    …el cuarto se volvería «la guarida de un escritor»

•    Oh, Lolita, tú eres mi niña, así como Virginia fue la de Poe y Beatriz la de Dante.

•    Para que sepas, he sido asquerosamente traidora contigo. Pero no importa un comino, porque de todos modos tú dejaste de preocuparte por mí.

•    Imagíname: no puedo existir si no me imaginas.

•    …aplicar mis labios voraces a su corazón desconocido.

•    ¿Cuánto pides por tus pensamientos?

•    Mi niña, se sabía observada, que gozaba con la lujuria de esa mirada y hacía alarde de risas y jugueteos.

•    Era amor a primera vista, a última vista, a cualquier vista.

•    La miré y la miré, y supe con tanta certeza como que me he de morir, que la quería más que a nada imaginado o visto en la tierra, más que a nada anhelado en este mundo.
•    «Él me destrozó el corazón. Tú apenas me destruiste la vida».

•    Bueno, algún día, si quieres venirte a vivir conmigo… Crearé un nuevo Dios y le agradeceré con gritos desgarradores si me das una esperanza microscópica.


Fantasma…

Me gustas cuando tiemblas porque estás como intacta
y me adentro en tus sueños y mi voz te desborda.
Parece que penetren hormigas por tu cuerpo
y parece que el aire te quitase la ropa

Poema Erótico – Pablo Neruda

Su roce mínimo causa un corrientazo de placer. El aroma masculino que te deja en la piel es el sello que te marca como hierro candente. Los ojos hambrientos y nerviosos que van de los tuyos a los otros, porque mirar está prohibido.

Y te piensa, te piensa todo el tiempo y tú lo piensas a él pero ninguno lo sabe. Y te le apareces en la ducha, entre la espuma y el vapor y te pegas a su carne. Y él se estriega con fuerza para desembarazarse de ti y al final te derramas en un chorro de semen que mana de entre sus manos.

Lo matas a diario, con tus labios carnosos que no puede besar. Se muere cada día en tu imagen que imagina acariciar. Y cuando al fin lo dejas libre es que empieza a vivir.