Archivo diario: octubre 10, 2011

lo que nunca tuve – 3

Aquí llegué a vivir en un efficiency y en otro momento les abundaré en el tema. Es una especie de apartamentico, apéndice de una casa. Dependiendo del lugar y el precio puede ser solo un cuarto con baño o puede tener salita-comedor-cocina y hasta 2 cuartos. Tenía una camita individual en la sala y mi papá ocupaba el cuarto. Al tiempo fuimos a un apartamento hermoso que me encantó y obligué a mi padre a darme el cuarto máster con el baño dentro, pero seguí en mi camita pequeña y con apenas muebles dispares que mi papá tenía. Comencé a hacer planes de decoraciones pero la felicidad me duró poco. Al mes mi papá recogió y nos fuimos a otro apartamento, no tan lindo como el anterior pero con posibilidades también. Entonces comenzaron mis vicisitudes y mis problemas con él. Me fui de la casa y viví en otro efficiency más pequeño que el anterior y allí estuve casi un año; casi me vuelvo loca. Al fin, luego de mucho perseverar, me fui con mi amor a un apartamento que nos encantó, inmenso, limpio, nuestro (I mean, rentado por nosotros, jejeje!). Todo iba perfecto, compramos un juego de sala, una cama, acondicionamos la cocina completa, desde los electrodomésticos hasta todo lo demás. Pero entonces fue el sistema lo que nos jodió la vida.

Vivíamos lejísimo de trabajo y en turnos diferentes; la gasolina subió muchísimo y aunque podíamos pagar todo sin problemas, no podíamos guardar un centavo y en este país no se puede vivir así. Tuvimos que dejar ir el apartamento y volver a otro efficiency, en mejores condiciones, amplio, satisfactorio. En este no pudimos hacer nada porque pintamos el horrendo baño azul de beige y la dueña comenzó a fastidiar. Esa temporada terminó hace como dos meses, cuando vino la paz entre mi padre y yo y volvimos al apartamento de las posibilidades. Ya estas han bajado pues mi papá viviendo solo y despreocupado como es, ha hecho del lugar un pulguero…

Mi amor me ha llenado de sorpresas este mes. Cada semana es algo nuevo. Pintó, me hizo unos cuadritos muy lindos y puso unas fotos nuestras, decoró y compró unas mesitas de noche a juego con la cama… mi cuartico ahora es un sueño… aun faltan cositas, pero poco a poco lo vamos logrando. Anoche, acostados, con mi cabeza en su hombro, no pude suprimir unas lagrimitas y él me preguntó preocupado qué me pasaba después de él prepararme sorpresas y poner nuestro nidito lindo. “Es que nunca tuve un cuartico lindo y lleno de cositas mías”, le dije.

Puede que después de leer esto les parezca algo frívolo o hasta materialista, pero no es así. Nunca me he quejado de las condiciones en que la vida me hizo vivir. Nunca renegaré de mis orígenes; daría lo que fuera por dormir otra vez entre las cuatro paredes donde crecí y me crié. Pero siempre añoré tener un lugar mío y lindo, aunque humilde. Por eso lloré anoche, porque ya lo tengo.


lo que nunca tuve – 2

Por avatares del destino, a los 15 años estaba viviendo sola en mi casa y mi abuelita iba a verme todos los días, a preocuparse por mis cosas. Estuve viviendo sola allí, en aquel lugar tan feo y decadente que era mi hogar – y noten que adoro mi casa, era mi única posesión en el mundo y la amaba pero era deprimente ver las condiciones en las que estaba el inmueble -, hasta que mi papá volvió a Cuba, luego de 3 años y medio y chocó con una realidad que siempre estuvo allí pero él jamás avistó. Yo me imagino que esos fenómenos ocurren por el contraste… “el que no sabe es como el que no ve”. Cuando estaba él allá, viviendo en esa casa desaliñada, no se daba cuenta pues no frecuentaba lugares bonitos o estaba condicionado ya a aceptar aquella realidad. Al venir para aquí donde todo, siendo aun pobre y humilde, es tan diferente, tan limpio, tan bonito… cuando vio se dio cuenta de cómo era el lugar donde yo vivía, el remordimiento hizo mella en su orgullo y dispuso la reparación masiva de mi pequeño hogar.

Yo me sentí muy entusiasmada, más por la idea de la reforma que por la idea de tener una casa linda; me imagino que yo estaba condicionada ya para aquel entonces. Lo que me embullaba era el dejar salir mi beta de arquitecta/diseñadora frustrada, jejeje! papel y lápiz dibujé y desdibujé lo que quería hacer… estaba atada de manos pues no íbamos a construir, solo a reparar, pero aun así hice tirar una pared y levantar tres dentro del rectángulo que formaba mi casita y re-diseñé todo el lugar…  quedaron un baño y una cocina nuevos, más funcionales y más grandes que antes… un cuarto amplio con un closet que sale de la pared para afuera, con placa… muy funcional también y una repisa como ornamento que me dio privacidad ya que al entrar estaba en cuartico. Me di el gusto de comprar azulejos de ensueño para el baño y la cocina y quedaron como yo los quería.  Las paredes se repellaron, resanaron, se les dio fino y se pintaron; todo un dilema pues hubo que quitar la pintura añejada e incrustada en los bloques antes de hacer nada. El piso de cemento se volvió de granito y se pulió, muy bonito.

Casi terminando, cuando solo faltaba mandar a hacer el mueble del closet y los de la cocina, mi papá volvió a Cuba, esta vez con un nuevo proyecto: reclamarme. Se detuvo indefinidamente la reforma y no pude hacer nada más. No pude amueblar ni decorar, pero así fui feliz el tiempo que pasé en Cuba antes de venir para acá.