Archivo diario: noviembre 2, 2011

El honor, la palabra y la formalidad.

Hoy me sucedió algo increíblemente irritante.

Tengo unas amistades que llegaron de Cuba después que yo.  Él trabaja hace casi un año, en un lugar donde yo trabajé, gracias a que lo recomendé. Es muy buen trabajador y se ha ganado la estima de sus jefes. Cosas de la vida, lo dejé instalado y yo no seguí allí.

Ella pasó más de 10 meses sin trabajar pues no es una chica muy “activa” que digamos, usando una palabra decente y suave. Al final empezó en un restaurant de mesera y ahí lleva como 7 meses. Yo llevo casi 3 años de este lado y he tenido varios trabajos. Al fin creo haber encontrado uno que satisface casi todas mis necesidades: el salario es regular (no se puede aspirar a mucho con esta economía), el horario es de oficina así que me permite ir a la escuela en las tardes y el trabajo es, a mi entender, fácil y cómodo.

Le planteé a esta chica la posibilidad de recomendarla en mi actual trabajo ya que se pasa la vida quejándose de los clientes, del horario, del trabajo en si pero no hace nada para buscar otro mejor. Estuvieron ambos muy de acuerdo después de sopesar los pros y los contras de la decisión y me dieron luz verde para plantear el asunto en el trabajo. Hace unas semanas que hay una inestabilidad terrible allí pues se han ido varios empleados y no se han podido reemplazar aun. Ayer se me ocurrió que, a pesar de llevar poco tiempo en la compañía, podía hacer el intento y optar por una de las plazas disponibles. Escribí la carta de solicitud y aproveché para mencionar en ella a esta chica de la que hablé anteriormente como posible suplente mía, de ser yo considerada para la otra posición.

A veces el Universo conspira en tu contra, otras conspira a favor tuyo, pero en el peor de los casos, te hace creer que es tu aliado cuando realmente está preparando el terreno para darte el zarpazo. Mi jefa, increíblemente, accedió a mi pedido, siempre dejando claro que solo me daría la oportunidad de aprender y no era seguro en este momento que me quedara definitivamente en el puesto pero que todo lo que aprendiera era beneficioso para mi y la compañía, siempre enfatizando que no habría aumento de salario hasta el término del primer año en la compañía y blablabla… ya saben como son las muelas burocráticas de los jefes cuando no quieren soltar el billete y tampoco quieren que te creas que eres apto para el trabajo aunque te lo den. Hijos de puta que son todos!

Aun más incompresible, me dijo que si, que llamara a la muchacha para que llenara una aplicación de empleo, incluso cuando le expliqué que no tenía experiencia y que solo ha trabajado en un restaurant. De todas formas, me dio el voto de confianza. La muy desgraciada tuvo un momento de claridad en su oscura alma o tenía un buen día, quién sabe. Enseguida llamo por teléfono a la chiquita y le explico y me dice que está complicada lavando – solo tiene libres los miércoles, los horarios en los restaurantes son terribles -, y le meto el pie – si porque ella es lenta y hay que meterle el pie -, para que pase entre 12 y 1 pm, mientras yo cubro la recepción, para ayudarla a llenar la aplicación y explicarle todo.

Ok, todo cuadrado, perfecto. Yo muy contenta pues tengo la oportunidad de mejorar algo en mi trabajo y porque disfruté, aunque calladamente, le haberle hecho un bien a la muchacha. Yo sigo en lo mío, pues todo esto fue como a las 10 de la mañana. Ya casi llegando el mediodía reviso mi teléfono y veo un mensaje y cito: “Oye no te vayas a poner brava pero estuvimos hablando Fulanito (el esposo) y yo y ahora necesitamos reunir $ lo antes posible y yo estoy haciendo $400 a la semana, porfa no te vayas a poner brava gracias de todas formas”.

O.O

JA!

**** suspiro profuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuundo***

A ver, espero que entiendan cómo me sentí. No se realmente qué fue pero creo que una mezcla de impotencia y rabia que me tuvo como 2 horas de mal humor. Ok, leí el mensaje y comprendí sus razones perfectamente y hasta concuerdo con ellos. Coño, $400 a la semana es dinero! Felicidades! Pero cojo** por qué no me lo dijiste el día que te planteé el asunto???

Mi jefa es una insoportable – como todos los jefes – y yo recomendé a la tarada esta que ahora me dice que no como si eso fuera decirle a alguien “no gracias” cuando te brindan caramelos. HELLO????? Se trata de algo serio! Al menos en este desgraciado país, uno tiene que mantener una reputación en su trabajo pues el trabajo es el que paga los biles y como está la cosa, cualquiera es altamente prescindible.

Lo que más me encabrona es la informalidad. Y todavía mi marido que es el amigo del esposo de ella me dice que le diga que actuó mal, que me hizo quedar mal y cuando le digo que no, que lo que quiero es cagarme en la madre que la parió por irresponsable me dice que no sea boba, que no me moleste, que entre amigos se vale halarse las orejas. jajajajajajajajajaja!

Qué amigos ni qué carajo! Ellos no son amigos míos, le dije, ellos son amigos tuyos y les tengo aprecio pero a los amigos uno los escoge, a los de la pareja no. Si mi mejor amiga me hace eso le rompo la boca y se tiene que quedar callada. La diferencia es que mi mejor amiga ES MI MEJOR AMIGA precisamente porque jamás haría eso. Donde yo ponga mi palabra ahí está ella sin preguntar siquiera.

Tengo un insulto muy grande porque los valores humanos se pierden poco a poco. El honor aun existe y no es solo cuestión de hombres. Yo creo que cuando uno da su palabra eso debe valer, los demás deben creerte pero para que eso suceda debes tener palabra de hombre – de mujer en este caso -, y saber cumplir y asumir las consecuencias de tus actos.  Creo que uno debe ser responsable con su vida pero sobre todo, intentar ser responsable si implicas a los demás.

Lo primero que dije fue “esto me pasa por COMEMIERDA! por buena gente!”

Me da soberbia porque no puedo dejar a un lado mis sentimientos y lo que me define como ser humano, no puedo renegar de mi bondad y de mi fe en el hombre por gente como esta chica y su marido, y conste que les tengo mucho aprecio y siempre pienso en ellos. Ellos llevan 1 años y tanto aquí y están en mejores condiciones que nosotros porque tienen quienes les ayuden, mi marido y yo incluidos. Una vez le dije a Arian “esta gente tienen suerte” y me respondió “no, nos tienen a nosotros”. Eso me jodió porque pensé “coño, si nosotros tuviéramos alguien que nos ayudara así no pasaríamos tanto trabajo”. Me explico, para que se entienda. Ellos son muy buenos con nosotros también pero no han tenido la oportunidad de hacer por nosotros lo que nosotros por ellos. Ese no es el punto. No me quejo de eso. Me quejo de la falta de reciprocidad.

Solo pido que se me considere.

Me encabrona mucho que pasen estas cosas y más porque son cotidianas de la vida actual. Cuando me toque parir, criar y educar hijos, tendré en cuenta, entre otras enseñanzas importantes, el inculcarles el honor como se sentía en tiempos antiguos y en valorar, respetar y mantener su palabra por encima de todas las cosas. Creo que si logro enseñarles esto, serán buenos hombres o mujeres.