Archivo diario: enero 15, 2012

It´s over now…

Mi experiencia – que no es vasta pero es la única referencia que tengo a mis escasos 23 años -, me ha enseñado que los lazos de amor aparecen de la nada, se fortalecen, crecen, llegan a su mayor magnitud y… comienzan a padecer, gradualmente, para al fin morir.

Los lazos se rompen y cuando se rompe algo ahí dentro de nuestros pechos, no siempre nos damos cuenta de que vamos cuesta abajo, por eso alargamos el tormento, comienzan las peleas sin sentido, los problemas que antes eran insignificantes y nos hacían reír, nos acechan en cada esquina, esperando para desatar una tormenta en un vaso de agua. Supongo que todo pasa por una razón.

Tal vez por esa experiencia que he acumulado y que me sirve de guía – mi consciencia es la única que no puede traicionarme -, dejé de desear casarme, jajajaja! Recuerdo que me enamoré de mi primer novio con 14 años y saben qué fue lo que desató ese amor febril y aniquilante que me apresó e hizo padecer por 5 miserables años en los que hubo más desgracias y sinsabores que momentos felices? pues el despertarme una mañana habiendo soñado que me casaba con el cretino e incluso soñé el vestido de novia. Excelso!  Con él también se fue por la borda el sueño inmaculado de ir al altar virgen; nos acostamos un 21 de mayo de 2003, 3 días antes de mis 15 años. Tenía 14, si y fue horrible aquella primera vez ya que yo no sabía nada de sexo pero él sabía menos.

Con ese chico deseé tener hijos, formar una familia, ser felices por siempre y quedé muy dañada, pero al menos los sueños de boda y familia permanecieron intactos. Solo se fue a bolina el de la virginal noche de bodas. Después conocí el ateísmo y me sentí complacida e incluso, agradecida de no haber esperado. Ahí conocí el amor por el sexo, ejem! Perdón! por el BUEN SEXO!

Después vino mi segundo novio, un hombre que lo tenía casi todo y realzo el C A S I… soñador, imaginativo, inteligente, culto, galante, sexy, protector… ideal? NO! todo fue muy bien los primero 10 meses que pasamos completamente juntos, literalmente. Yo vine a los Estados Unidos, plan que él conocía desde el primer momento y aceptó amén de tener que resignarse a verme partir, eventualmente. El sueño de reunirnos solo nos duró 4 meses, cuando el deseo carnal nos ganó la partida y él se buscó otra novia y yo no lo hice, no por santa, si no por no encontrar un candidato con lo suficiente como para comenzar una relación. Mantuve el mayor celibato de la historia de la vida sexual de Ana – 7 meses enloquecedores – y esperé.

A los 7 meses me enredé con un Nicaragüense al que pensé podría “arreglar” pero fue en vano, solo servía para templar y para eso lo usé. Entonces apareció el 3er amor. Un amigo muy querido – que tenía todas las cualidades para convertirse en el próximo amor de mi vida pero la lejanía, los sueños, la irrealidad y el destino nos hizo permanecer siendo solo amigos – me habló de su primo, un hombre muy bueno – razón, de hecho, que me hizo enamorarme de él -, buen hijo, buen nieto, buen primo, buen sobrino, buen amigo. Este nuevo amor llegó cuando más lo necesitaba pero ya los sueños de bodas y de hijos iban desvaneciéndose. Supongo que mi vida me ha forzado a ser cínica, vil y sarcástica; todas cualidades que me definen y me describen mejor que cualquier otras.

Él es un hombre grande ya – 35 años – y hemos pasado 2 años – mañana (16 de Enero) es nuestro aniversario -. No sé por qué pero la vida se propuso ponérnosla difícil desde que comenzamos esta relación y juntos hemos pasado mil vicisitudes que me habrían valido un Best Seller de haberlas documentado una por una y en orden. La vida ha sido muy dura con ambos y nos ha probado de mil maneras; se puede decir que hasta hoy fuimos buenos sorteando obstáculos y venciendo dificultades.

No sé… no sé ni por qué escribo esto, no se ni por qué los hago partícipes de todo esto que llevo dentro y que me hace tanto mal. No sé si quiero seguir, no sé si quiero dejarlo, no sé si tiene remedio, no sé si la esperanza, la costumbre, el miedo a la soledad y a lo desconocido… podrán darme fuerzas para seguir esperando un milagro. No sé si en fin de cuentas soy yo la que espera demasiado de la vida, la que entrega todo y no se conforma con nada, la que destruye gente o se da completa para que la destruyan. No sé.

Solo sé que estoy muy cansada. Solo sé que algo se ha roto y que no sé si quiera intentar arreglarlo. Solo sé que hoy perdí la fe en ti, en mi, en nosotros.

Y no sé si quiera recuperarla.