Una niñita en La Víbora – I

Casa de la Cultura de Diez de Octubre

Los niños comienzan por amar a los padres. Cuando ya han crecido,
los juzgan, y, algunas veces, hasta los perdonan.
Oscar Wilde

Época dura.

Hace unos días me llegó en facebook  una solicitud de una amiguita de la infancia y la acepté con alegría. Fuimos lo que se llama “mejores amigas de la infancia” durante 2 o 3 años y ahora que casi cumplo 23 me doy cuenta de que realmente no fuimos amigas pues ninguna de las dos sabía por aquel entonces lo que son los amigos de verdad.

He contado algo sobre mi infancia en San Francisco de Paula pero no recuerdo haber contado que no solo viví allí. Nací en el hospital Hijas de Galicia, en el municipio 10 de Octubre porque es el que le tocaba a mi parte de San Miguel del Padrón, creo. La relación de mis padres era tormentosa e inestable y como vivíamos en casa de mi papá, cada vez que se peleaban mi mamá recogía con sus trapos y conmigo y nos íbamos a la casa de mi abuelita que vivió con nosotros algunos años hasta que le dieron una casa por trabajar en una micro-brigada de construcción.

Viví en La Víbora cortas temporadas de segundo y cuarto grado, cuando conocí a Yulima – la de la solicitud de facebook –  y a otras niñas que entraron en mi vida. Regresé a San Fco y volví definitivamente (o eso pensaba) en quinto. Déjenme explicar algunas cosas antes de seguir con la historia.

Ya dije que la relación entre mis padres era caótica, pues esto hizo estragos en mi personalidad que ayudaron a formar a la persona que hoy soy, pero cuando era una niñita, pasé por etapas difíciles. Primero que todo, mis padres eran muy violentos en sus altercados, físicos y verbales. Recuerdo que en mi Historia Clínica (un libro que recoge la historia médica de cada persona en Cuba y donde los doctores dejan sus comentarios sobre diagnósticos y padecimientos) había notas de psicólogos fechadas entre el 94 y 95, si mal no recuerdo, reflejando mis problemas más íntimos. Como yo era una niña no estaba consciente de aquel oprobio pero al crecer y tener acceso a la HC leí y me avergoncé de mi vida y de mis padres.

Se clasificaba a mi papá de “alcohólico” y a mi mamá de “abusada”, yo era una niña “nerviosa y agresiva” y todo era verdad, pero en palabras tan impersonales y técnicas sonaba aún peor. Recuerdo vagamente – y sobre todo porque mis padres me lo refrescan cuando pregunto – que desarrollé lo que llamaron una “tos nerviosa”; no dejaba de toser, pero obviamente era una tos forzada pues no tenía catarro, alergias ni nada por el estilo, era simplemente una respuesta defensiva y compulsiva de mi cerebro ante tanto problema. Me refugiaba en mi propia tos. Estuve así algún tiempo hasta que se me quitó como mismo apareció, súbitamente.

En mi expediente estudiantil también dejaban sus impresiones mis maestros – ¿a quién se le habrá ocurrido documentar todo en Cuba? ya esa práctica no debe existir -. “Es una niña muy inteligente y buena pero es muy conversadora”, “es excelente pero no deja que los demás niños se concentren”, “es brillante pero muy agresiva”, “rápido aprendizaje pero sus relaciones con los demás niños no es buena” y así, mil elogios acompañados de un pequeño comentario que reflejaba “problemas de personalidad”. Todo cierto también. Era buena pero muy intranquila, supongo que la dinámica del aula era muy lenta para la velocidad con que vivía en mi hogar y no sabía qué hacer con el tiempo.

En San Fco tuve mi primer episodio de “todos odian a Yesi”, jajaja! No sé por qué esa circunstancia me persigue incluso hoy día, claro, en menor medida pero aún tengo ‘imán’ para caer mal – supongo que quedaron secuelas o.O -. En La Víbora sucedió muchas más veces, comenzando en sexto grado. Déjenme llevarlos ahí pero primero conozcan a alguien muy especial.

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6 responses to “Una niñita en La Víbora – I

  • alejo3399

    izma de mi HC no sé, no sé incluso si exista, pero el expediente acdémico lo rompí cuando salí del pre porque lo menos que decía era que mis padres nunca fueron a una reunión de padres y que el dia que fua mami, se puso a dar cuero con la madre de otro socio mio en el final de la fila, donde mismo yo me sentaba. y que era inmaduro y tal… una mierda.
    he estado en san francisco de paula, en un apartamento frente al policlínico, si quieres cuando vuelva entro escondido y destroy all yours medical records.. jejeje

    • izmatopia

      Jajajajaja! Yo lo sabia, tienes una cara de haber sido candela y pica-pica cuando chiquitico y del mamey, jejeje!

      Mira para eso, yo vivia a 2 cuadras del piliclinico! Y que hacias por mi barrio, eh?

      No, no lo destruyas, me lo guardas para seguir con mis cuentos 😉

  • aitorarber

    Esta semana he padecido de cubanitis. Es una enfermedad ciertamente irónica pero tomada con cariño. Me paso releyendo a Carilda Oliver Labra y recordando a Lezama Lima, Cabrera Infante y Pedro Juan Gutierrez. Escucho a Pablo Milanés, Frank Delgado y karel García. Menciono ingenios, cimarrones y cañas de azucar. He estado con algunos profesionales de ascendencia cubana. Y te leo producto de las casualidades me supongo. Autobiográfica pero concisa y capaz de despertar al más muerto con lo que escribes. Felicitaciones por esta entrada y ya estamos suscritos…

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