Archivo diario: febrero 8, 2012

Una niñita en La Víbora – II

El buen maestro hace que el mal estudiante se convierta en bueno y el buen estudiante en superior.
Maruja Torres

El profesor ‘Yosvany’.

En quinto grado todo fue muy tranquilo, supongo que ese cambio tuvo mucho que ver con mi profesor preferido: Iovanny García Enrique. Él era un joven alto – altísimo para nosotros, parvulitos de quinto grado que no llegábamos al metro 50 -, delgado, de cara y maneras dulces, muy afable, muy “profesor”. Cursaba su último año de la carrera y nosotros fuimos sus “prácticas docentes”. Era profesor – maestro primario pero lo llamo profesor porque se lo merece más que todos los que han pasado por mi vida – de ciencias y nos impartía matemáticas, ciencias naturales, geografía y educación laboral.

Recuerdo que todas las niñas del aula morían de amor por él pero yo les confieso desde lo más profundo de mi alma que jamás sentí nada así. Mi relación con el profesor “Yosvany”, como le decían todos – incapaces de pronunciar bien su nombre correctamente,  así somos los cubanos -, era muy sana. Él era muy dulce y muy comprensivo y supongo que me sentí confiada y en buenas manos. Era la mejor niña del aula y además, pasé por una época sensible de mi vida; era muy tímida y lloraba por lo más mínimo, me daba vergüenza defraudar al profesor. Él fue como el hermano mayor que nunca tuve, una guía en aquellos tiempos difíciles en los que solo contaba con mi abuelita, quien me criaba.

Una vez sucedió algo muy simpático pero en ese momento para mi fue la vergüenza más grande de mi vida. En la primaria las clases son de 8 am a 12.45 pm y en el turno de matemática el profesor puso unos ejercicios del libro a realizar por tiempo y a modo de competencia emulativa. Dijo que a los tres primeros alumnos que terminaran, resolviendo los ejercicios de modo correcto, los llevaría a tomar helado en la tarde a una heladería que hay en la Calzada de Diez de Octubre. Más por el reto que por el helado y sobre todo, para enorgullecer a mi profesor, terminé de primera y todos los ejercicios estuvieron correctos. Como recuerdan, era una niña brillante así que aquello no me fue para nada difícil, incluso ayudé a otras amiguitas, solapada y discretamente, aconsejando métodos de solución y razonamientos para que entendieran cómo resolver los problemas.

El profesor me felicitó y cuando salíamos del aula me dijo “Yesi, recuerda que vamos a la heladería, nos vemos por la tarde”; craso error! jajaja! lo recuerdo y no puedo parar de reír, aunque ese día lloré como nunca. Yo me despedí, agarré mis cositas y me fui; recuerdo que desde la acera se veía el edificio pasando un gran patio interior y nuestras aulas en el cuarto piso. Mis compañeros de aula se formaban delante del aula de la profesora Emilia que impartía letras, incluso les dije adiós. Llegué a la casa y mi abuelita me abrió los ojos así O.O

¿Qué pasó? “¿Qué haces aquí tan temprano Yesita?” me preguntó, jejejeje! Bueno, eran como las 11 de la mañana y por supuesto, tenía clases con la profesora Emilia hasta las 12.45 pm. Supongo que la felicidad de haber ganado, el helado prometido y la despedida del profesor me jugaron una mala pasada y supuse que era la hora de irse. Se imaginarán el llanto que armé a esa hora: “yo no puedo regresar! el profesor me va a regañar! yo no me fugué!” 😦

Bueno, después de mucha psicoterapia y muchas lágrimas mi abuela me llevó a la escuela y supongo que habló antes con el profesor pues yo entré al aula con la cabeza baja y él solo sonrió y me puso su mano en la cabeza. ¡Qué vergüenza tan grande! Pero bueno, como todo cuando uno es niño, al ratico no me acordaba de nada y me fui a la casa de nuevo, a la hora correcta y regresé en la tarde y tomamos helado de vainilla. Fue muy bonito.

Pero el quinto grado terminó y con él mi felicidad. El profesor ‘Yosvany’ se graduó y lo enviaron a Ciudad Libertad. En el acto de fin de curso reunió al grupo y nos lo confesó bajito. Recuerdo que comencé a llorar y lo abracé mientras anunciaban, sorpresivamente para mi,  al alumno ganador del Beso de la Patria del 5to – 34: Yesi Lugo Zamora.