Una niñita en La Víbora – VIII

El conflicto entre la necesidad de pertenecer a un grupo y la necesidad de ser visto como único e individual es la lucha dominante de la adolescencia.

Jeanne Elium

Lo malo de 8vo grado.

Esta vez fue Marian quien cayó en la nueva aula conmigo y se suponía que seríamos las mejores amigas… se suponía.

Recuerdo que al comenzar el 8vo grado fue que me afeité las piernas por primera vez, comencé a ir a la peluquería todos los fines de semana a que me hicieran rolos y torniquetes que me dejaran el pelo amoldado e hidratado. Supongo que ahí fue que comencé a ser una señorita, una adolescente, una mujercita. Antes no me había preocupado nunca por cosas como arreglarme las uñas o pintarme los labios pues era una niña y tenía necesidades de niña. Mi padre me siguió llevando a la Feria del Libro y seguí leyendo muchísimo; eso me ayudó a madurar.

 En esta nueva aula de gente rara y hordas de brutos me sentía algo fuera de lugar pero me adapté. Después de pasar por aquel infierno el año anterior, nada podría hacerme sentir mal… o eso pensaba yo. Enseguida Marian se unió a las demás muchachitas del aula y les contó de mi amor por Daniel y una de ellas, la “alpha” del aula, se ofreció a ayudar. Fue ella, de hecho, quien le dio el famoso chismógrafo a Daniel para que lo llenara.

Realmente no recuerdo cómo ni por qué esta muchacha comenzó a hacerme la guerra y no entiendo por qué Marian, siendo una muchacha tan buena, se alió a ella. El caso es que me molestaba a diario y era un infierno, los ataques eran constantes y la envidia a la que estaba sometida no me dejaban en paz. Yo fui muy agresiva en mi niñez más temprana por lo que veía en mi casa pero mi personalidad se había tornado suave, era más diplomática que violenta para esas fechas.

Fuimos a la escuela al campo y recuerdo que ya el chantaje era mucho, me robaban la comida e incluso se la comían en mi cama, dejando la suciedad allí. Mis padres se enteraron de los problemas y fueron a hablar con los de ella; casi se arma en la guagua pues ellos reaccionaron muy mal educadamente y mis padres son de armas tomar también. Al final no pasó nada pues la maestra que estaba al frente de nosotros en el campamento era otra desfachatada, chusma y bandolera como aquel grupito de adolescentes insufribles.

Al regresar la hostilidad empeoró. Hubo un incidente que me ganó la admiración de una buena profesora y hasta un nuevo amor. Les dio a los diablos uniformados de mi aula por echar “flor de peo” en todas partes. Así se le llamaba a la flor de un árbol inmenso que al abrirse olía a flatulencia y para mi el olor era insoportable. Siempre he tenido un olfato delicado y agudo y ese olor me atormentaba. Mi aula era incontrolable y ni los profesores podían ponerle correctivo a los muchachos.

Una vez pusieron estas flores en mi mochila y casi me da una cosa. No sé de quién fue la idea pero ese día me jodieron bastante y no supe quien fue así que no pude resolver el problema. Un día en clase de Física era insoportable el olor y yo no podía parar de quejarme y la profesora, encabronada por todo me dijo que si no me gustaba el olor podía irme. Cuando me dijo eso cogí un insulto y me levanté, salí por la puerta como alma que lleva el diablo, dando un portazo que aún debe resonar en las tardes de 10 de Octubre. Caminé irascible hasta donde vivía mi mamá, como a 15 cuadras de la escuela pero ni me lo sentí; así era la rabia que me consumía.

Al llegar mi mamá dormía pues en ese tiempo hacía guardias de noche, pero al verme llegar roja de ira y de llanto se despertó y escuchó mi historia. Me sentí tan humillada, tan ofendida. Supongo que esa fue la primera vez que fui consciente de la “injusticia” que impera en el mundo. ¿Cómo aquella profesora desgraciada iba a decirme que me fuera del aula a mi, por mucho la mejor estudiante del aula? Simplemente por no tener los pantalones de poner orden. Uffff! Mi mamá se vistió y regresó a la escuela conmigo. Yo esperé fuera mientras ella hablaba con la maestra.

No recuerdo qué le dijo ni qué respondió la profesora, solo sé que mi mamá fue muy lógica y respetuosa, pero no dejó de ponerla en su sitio por eso. Entré al aula y mi mamá se fue. En la próxima clase yo era monitora de Física y la profesora me tomó mucho afecto después de aquello; sin dudas yo era la mejor del aula.

La cosa con Lizzy, la chiquita esta que me molestaba, llegó a su fin un día que ensucié una silla con los pies y resultó que “era su silla”, cosa que no era cierta pero evidentemente ella ya no soportaba más. Me esperó a la salida de la escuela y nos enredamos a los golpes. Me mordió un brazo dejándome una marca que me duró unos años, recordando la rabia que le tenía. La marca desapareció con el tiempo al igual que mi odio por ella.

En la escuela se enteraron de la bronca, llamaron a nuestros padres, a otras niñas del aula que eran “testigos”, intentaron ponerme como la mala pero mi conducta, mis calificaciones y mi manera de proyectarme fueron más que suficientes para probar mi inocencia. Su bajo nivel, su chusmería y sus notas mediocres la dibujaron como la adolescente revoltosa y busca pleitos. Todo quedó ahí y aunque la hostilidad nunca se fue, los problemas si.

Hace 3 años antes de venir para acá, la vi con un muchacho en la cola de Cinecittá, detrás o delante de mi y mis amigos. Sentí deseos de patear su cara por un instante pero recordé que tenía 20 años y que ya no sentía nada.

Anuncios

Acerca de izmatopia

Everything about me was, is or will be written... you just have to wait and read. Ver todas las entradas de izmatopia

13 responses to “Una niñita en La Víbora – VIII

  • camarero

    me recordaste una anécdota de la universidad… se suponía que debíamos hacer guardias a las zonas de “cultivo” de la universidad y se habilitaron unas casetas rústicas para ello… las guardias eran en dos turnos de 12 horas, de 7 a 7… al principio, pensamos que de 7 de la noche a 7 de la manaña eran la peor parte… negativo!… nos faltaba experimentar la de 7 am a 7 pm… era horrible!… superaburridas!… porque de noche se duerme siempre, quieras o no, estés incómodo o no… pero de día no había nada que bastara para cubrir 12 horas… y un día nos retamos dos caseta a un juego de pelota… y estábamos en eso cuando vino el viejo que tenía complejo de guardia y nos regañó porque “no estábamos en nuestros puestos”… y automátivamente nos dijo la sentencia: les quito la asistencia… y éramos como 6 ó 7… y automáticamente dije: ah si? pues me voy… y cogí por el surco para la parada de guaguas… al otro día mis amigos sme contaron que el viejo me miraba y decía: y él a dónde va?… y ellos le decía: él se va… y el viejo me seguía mirando, como esperando que yo me diera vuelta y volviera y volvía a preguntar: y él a dónde va? -incrédulo- y mis amigos: él? ah, bueno pues él se va…

    jajaja, me hiciste recordar eso!…

  • Crypticspectre

    yo fui un bicho fractal anti-niños hasta los otros días (12 de febrero del 2007, para más señas) eso te da la medida de lo poco “niña” que fui y lo hostiles que me resultaban los niños en la infancia y los adolescentes en la adolescencia… te imaginarás que fui el tiro al blanco de much@s brabucones y bravuconas, solo que era un blanco móvil, darle a un blanco móvil es difícil… todavía soy un blanco móvil y muchos de los que me conocieron niña no me reconocen ahora… dos de esas que merecían una patada en el estómago estuvieron bajo mi pie justiciero en su momento, como no me recordaban, no supieron por qué tuvieron una mano encima ni por qué se les perdonó la existencia… todavía me toman por alguien que hizo un desinteresado favor

    • izmatopia

      jajaja! que conste, ella no me dio una paliza… simplemente nos peleamos y nos separaron antes de que pudiera quitarme las ganas. Pero al final me di cuenta de que no valía la pena…

      supongo que crecí mucho antes que ella…

      es bueno verte por aquí… como ves, hay muuuucho que leer, espero puedas leerme toda. Sería genial!

      besos!

  • alejo3399

    candela mijita… guapa y todo, vaya, jejeje. saludos, alejo.

  • Mar

    Y tu amiguita se llamaba Marian?? que va… me voy a cambiar el nombre

  • mercedesmolinero

    Travesuras de la adolescencia y sinsabores que pasan y que dejaron en ti un recuerdo imborrable.
    Un abrazo

  • plared

    Los problemas adolescentes, suelen ser igual en todas partes. Aunque tambien es verdad que en la escuela del campo y digamos que en cuba en general. El nivel de chusmeria es muy grande.

    Allí el que mas chilla, siempre gana y debido a que nadie quiere problemas. Cierta gente campa a sus anchas. SAludos

Tus notas a pie de página...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: