¿Cuándo aceptar una apuesta?

La vida es un juego de probabilidades terribles; si fuera una apuesta no intervendrías en ella.

Tom Stoppard

I bet you…

No voy a hablar de las Vegas, ni de casinos, ni de dinero a montones, ni de juegos de cartas, ni de pocker, no. Voy a hablar de las apuestas que hace uno sobre una verdad o mentira que cree absoluta al calor del momento y es capaz de jugarse la vida en pos de ese supuesto hecho.

Es gracioso que conversando con un buen amigo le digo que tengo 27 cuentos en mi blog, la mayoría escritos por mi, otros que me gustan y alguno que me han regalado. Como en broma le digo “tú no sabes porque no me lees” y rápidamente me espeta que si, que me lee y que leyó A Raven became Poem… “el otro día”, “el otro día, pero si ese post es de febrero”, le digo y él que no.

“Apostemos, el que pierda regala chocolates”. Yo, particularmente, tengo muy buena memoria y más cuando se trata de mis “preciados hijos”. El blog me lo tomo en serio y, generalmente, recuerdo el orden y la fecha más o menos exacta de cada publicación. Evidentemente, perdió la apuesta y me debe chocolates para cuando nos veamos. Como ven este fue solo un ejemplo pero me puse a pensar, ¿cuándo uno debe aceptar el reto de apostar?

Supongo – y le dije a él – que la primera regla a seguir al aceptar o aventar una apuesta es conocer los hechos y tener una certeza de más del 50 % para ir con algo de seguridad. Le dije “es como si yo apostara contigo a que naciste en diciembre cuando tú sabes perfectamente que naciste en agosto” y quién mejor que él mismo sabe el día que nació. Claro, también sucede que a veces el cerebro nos juega una mala pasada y nos autosugestionamos, plantando información nosotros mismos, haciéndonos creer en algo férreamente, cuando no es cierto.

Hay otros tipos de apuestas donde el por ciento de probabilidades es muy difícil de prever e incluso calcular. Por ejemplo, cuando le apuestas a un amigo o a ti mismo, cuando sabes que puedes lograr algo, cuando apuestas por el prójimo y ya se convierte más en una cuestión de fe que de ciencias exactas. En estos casos supongo que la regla esencial es haber constatado que esa persona a la que apostamos es merecedora de nuestra confianza. Esto es algo muy subjetivo y hasta engañoso; ¿quién no ha sido decepcionado o traicionado por una persona que ha actuado confiablemente por mucho tiempo? Yo levanto ambas manos.

Supongo que la apuesta más certera es la que hacemos por nosotros mismos. A nadie amas más que a ti y tú mismo eres el único que no ha de decepcionarte gravemente nunca. Con esto no quiero enturbiar conceptos como amistad, amor, confianza y fe pero verdaderamente, la única persona que estará siempre para ti y nunca te dejará solo… eres TÚ MISMO.

Yo soy la más ferviente feligresa de esa religión llamada amistad y por mis amigos doy mi brazo derecho, de ellos no dudo pero mis 23 años me han demostrado que hay mucha gente falsa y que la única manera de estar bien con los demás es estando bien con uno mismo. ¿Cómo alguien confía en otros sin confiar primero en él mismo?

Supongo que comencé hablando de apuestas y terminaré hablando de autoestima. Pero tiene sentido, no apuestes por tu pareja si no eres capaz de apostar por ti primero. No exijas lo que no eres capaz de cumplir. No apuestes por tus amigos si no eres capaz de ser tú el mejor amigo del mundo. No hagas nada esperando algo a cambio, date todo, sin límites y recibirás siempre. No apuestes cuando no sabes del tema, evita hacer el ridículo. Cultiva tu alma y tu espíritu, aprende, pregunta, apuesta por el saber, no por el adivinar.

Si comprendemos esto, siempre recibiremos chocolates y como dice Calviño, créanme que Vale la pena.

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Acerca de izmatopia

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10 responses to “¿Cuándo aceptar una apuesta?

  • elogoferoz

    Puede que aún falte cuando apostamos en contra de nosotros mismos, ese momento cuando apostamos por perder lo que sabemos bueno, pero nos empeñamos en perderlo, aunque seamos consientes que nos destruirá. Quizas la peor apuesta de todas, esa en la que nunca ganaremos.

  • Mar

    A veces apostamos tratando de perder intencionadamente… y con la pérdida se gana.

    A mi siempre me ha gustado apostar… me encanta el riesgo.

  • Roberto

    ta bueno… de verdad
    pensaba en el caso de cuando apuestas por el simple placer de llevarle la contraria a alguien… esto lo sugiero porque recuerdo a un tío que me decía siempre que no había cosa que odiara más que le dieran la razón en algo, porque eso implicaba terminara la discusión y podía caer en el aburrimiento más terrible….

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