Archivo diario: mayo 10, 2013

El poder de la sangre…

El ser humano viene programado genéticamente para desarrollar sentimientos de afecto por aquellos que lo rodean. Cada ser humano tiene una madre y un padre – que pueden no ser los biológicos, pero ese no es el caso ahora. Cada uno de nosotros tiene abuelos. Muchos tienen la dicha de tener hermanos, tíos, primos y así. Familias pequeñas, familias grandes, familias unidas, familias dispersas. El caso es que todos tenemos una historia y esa historia nos hace quienes somos.

No todos somos iguales, no todos expresamos nuestros sentimientos del mismo modo. Ni siquiera somos todos apegados a los nuestros. Entonces los vínculos de cariño no son siempre igual de fuertes ni se desarrollan con las mismas personas.

Pero por ley, a alguien – o álguienes – amamos en esta vida y por esos damos hasta lo que somos. Por esos sufrimos, lloramos. A esos necesitamos en los momentos de dicha y en los de dolor.

Por eso es que amar dividido es una condena. Cuando todo lo que amas no puede convivir en el mismo espacio tiempo. Cuando incluso esos que amas no pueden seguir en tu vida, por tu opción, la de ellos o la del destino. Cuando ya amar no es suficiente y tu corazón desea no sentir más – aunque calladamente.

Peor aún es no poder dejar de amar a alguno para complacer al otro. Peor es tener que escuchar palabras duras, no pensadas… que duelen como balas. Es ahí cuando algo se rompe, es ahí cuando algo comienza a morirse.

Ser un ser humano y amar es la tarea más difícil de esta tierra.