Archivo diario: abril 17, 2014

Hoy el cielo ganó una estrella…

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Lo único que me duele de morir, es que no sea de amor.
El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez

No soy de emocionarme con nacimientos de príncipes o muertes de actores. No suelo hacerle mucho caso a Facebook y todo su morbo. Tampoco soy de rendirle pleitesías a personalidades o culto a los famosos pero hoy es un día tan triste para mi corazón que no puedo guardar silencio.

Hoy recibí una muy buena noticia sobre mi salud. Algo me tenía asustada y finalmente no fue más que una falsa alarma. Pensé que este era uno de los días más felices y sudé frío cuando escuché las palabras. Ahora sudo frío por el miedo pues me aterra que no haya nacido otro escritor como mi Gabo.

No soy una mujer de fe, soy más bien pragmática pero el Gabo era parte de mi religión muy personal.

Cuando tenía como 16 años mi abuelita, que es una polilla, se encontró un libro de encuadernado duro y blanco, yaciendo en una montaña al lado de la basura. Lo recogió entre otros abandonados y fue el que más llamó mi atención. Yo no sabía mucho de literatura más allá de Verne, Salgari o Homero.

El libro estaba un poco desvencijado y le habían arrancado alguna dolorosa dedicatoria. Ahora que lo pienso y luego de labrar mi propia historia con ese libro que dejé en otras manos queridas, tal vez lo dejaron en el olvido luego de alguna rencilla amorosa pues no me cabe en la cabeza que alguien deje botado un libro de Gabriel García Márquez así como así.

Se lo di a mi novio de aquella época, que no leía ni un carajo pero me lo pidió. A los meses lo encontré en su casa y como era de esperar, ni lo había tocado. Hay personas que simplemente no son dignas de leer al Gabo. Mientras veíamos la televisión tomé el libro en mis manos, lo abrí a la mitad y comencé a leer uno de los libros más bellos que he tenido el placer y la desdicha de conocer.

Me bebí de un trago una cantidad absurda de letras que se me clavaron en el pecho como un buen tequila. Cerré el libro y me fui a casa. Comencé de nuevo por el principio, como se leen los libros y no terminé de leerlo nunca más. Así nacieron para mi Gabriel y El Amor en los Tiempos del Cólera y lo he amado tanto desde aquel bendito día…

No voy a decir que me he leído todos sus libros pues no es cierto. Luego leí Cien Años de Soledad y Del Amor y Otros Demonios pero El Amor me sigue llamando desde el librero y su hechizo es muy fuerte para mi débil alma.

Aquel libro blanco de encuadernado duro, de hojas rotas y memorias inciertas se quedó en Cuba pues a Cuba pertenecía. No tuve valor para traerlo conmigo y se lo dejé a otro novio que lo valoró más. Jamás he preguntado si el libro existe, si aún lo tiene pues el libro y él me dolieron demasiado.

Tengo otra copia y no sé explicarlo pero esa no me duele tanto como la primera. Supongo que tenga que ver con el mito del Gabo y que a través de aquel libro se convirtió en mi verdadero primer amor y por eso tuve que dejarlo atrás.

Hoy es un día triste. Hoy el cielo ganó una estrella pero el mundo ha perdido a un creador de sueños y nos ha dejado una deuda que no podremos pagar nunca.


Dámelo todo…

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“The woman is wild
A she-cat tamed
By the purr of a Jaguar”

Maneater – Hall and Oates

A mi me quieres como debe ser o te vas al carajo.

Ella es exigente y no se conforma con poco. Hay que besarla con furia y desgarrarle los labios. Pide caricias estupefacientes, de las que te dejan volcado y a veces no te deja siquiera tocarla. Ella no hace favores ni los pide, ella demanda atención y de la buena.

Aquí la que toma y deja soy yo.

Es volátil y agresiva. Es mimada y maternal. Es arrabalera y sutil. Ella sabe lo que quiere y sabe lo que NO quiere. No se encariña con la gente pues prefiere a los perros a las personas. No da migajas de amor pues no se enamora. Ella tiene un látigo con saliva en la punta y donde golpea deja marcas.

Conmigo es todo o nada.

Ella es un oximorón andante y los absurdos le manan de las caderas. Su andar marca un ritmo acelerado y convulso que mueve el piso y causa marejadas. Cuando llora la Luna se hace un lío y los cataclismos comienzan a arrasar hombres que se traga el mar.

Te quiero ahora o ya no serás bienvenido.

Ella conoce de palabras y las usa en su provecho. Perdona, amenaza y adula como mismo halaga. Es implacable y artera cuando quiere algo y es capaz de obtenerlo por la buenas o las malas. Es como un rayo que te pega y te destroza pero en ese momento sublime te llena de energía, de la buena, de la cruda.

Dámelo todo, lo quiero todo de ti.

Y no se refiere a flores ni bombones. Ella es del tipo de mujer que antes de pedir una estrella se la baja ella sola. Ella lo que busca es el significado de vida en cada piel. Ella solo quiere que le arranques las carnes a mordidas. Colecciona marcas violáceas en sus senos pero es difícil encontrar a quien las ponga allí. Ella solo quiere de ti ese traguito dulce de almíbares y sueños que provoca orgasmos y tsunamis en la pelvis.

Si no eres capaz de darlo todo me sobras.

(Oh-oh, here she comes)
Watch out boy
She’ll chew you up
(Oh-oh, here she comes)
She’s a maneater