Archivo mensual: abril 2015

De peras y sámaras…

 
” Ahora creo llegado el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden general. Entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o tres veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica ( o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas.”
Lolita – Vladimir Nabokov

Cuando tenía 10 años yo sabía, perfectamente, el proceso de condensación del agua. Mi profesor de Ciencias Naturales me lo enseñó al pie de la letra. Sabía las tablas de los productos y cómo resolver combinadas. 
Ahora que estoy al cumplir 27 sé algo más de biología y de química. Sé que cerebro segrega dopamina cuando uno está eufórico y que la sangre llega a nuestros sexos cuando estamos excitados. 

Cuando tenía 10 años pensaba que sería una niña todo el tiempo. Eso mismo pensaban mis padres, mi abuela, mis profesores… 

Ahora que ya soy mayor sé que ser mil es solo una etapa. La etapa más inocente que existe. Luego crecemos y nuestros intereses y maneras de ver la vida cambian. 

Cuando era una niñita, apenas si sabía cómo dar puntadas en un pedazo de tela cuando jugaba a coser. 

Ahora, siendo toda una mujer, sé cómo eregir monolitos de carne usando solo mis ojos o el sonido de mi voz. Aún mejor, ahora sé como volverlos a destruir con mis manos y boca. 

Ya no soy una niña. Ya no juego a las muñecas. Ahora juego a seducir, a provocar, a torturar y me gusta. Soy muy buena jugando. Y lo bueno de ser adulta es que puedo, incluso, jugar a ser pequeña y mimada de nuevo. Tímida y calladita. Pero también puedo jugar a que soy terrible y perversa. Puedo jugar a morder y escupir, a tragar o a besar. 

Cuando era pequeña no tenía manera de saber todo esto. Era imposible. Habría sido como pedirle peras a un olmo. 

No podemos pedirle peras un olmo porque no nos la va a dar. Si queremos algo debemos hacer la pregunta correcta o, como decía el Rey del Principito, pedir algo que sea posible. Siempre podemos pedirle sámaras al olmo y estar seguros de que las tendremos. 


Frases robadas…

 ¿Dónde encuentra una al hombre que te diga cosas como: “tener sexo contigo debería ser un mandamiento, tendría que ser una obligación que ningún hombre debería desperdiciar dada la oportunidad”? 

 Hay frases regadas por el universo que no deberían perderse, que han de ser guardadas con tinta violeta en hojas perfumadas, entre pétalos de flores silvestres, en una cajita de nácar, envuelta en un pañuelo de seda.

¿Por qué dejar que tales palabras, coordinadas con precisión astral, se desvanezcan en el vacío que es el sonido que fue y ya no está? Me rehuso. Quiero coleccionarlas.

Todo esto ha sido leído por ahí: 


– lo que siento son unos instintos irresistibles de preñarte, de montarte, es diferente, es básico, animalesco, bruto, me seduce cada aspecto de ti, no lo se… todo de ti me gusta de una manera peligrosa pero adictiva, me priva la idea de llenarte de mi esperma y hacerte mi mujer, me excito de pensar en eso, no solo te vacilo, no solo te deseo, no solo quiero que seas mía, sino que quiero ser tuyo, para siempre, carajo! 

– Cierro los ojos y adivino perfectamente lo que hay debajo del morado, como si lo conociese milímetro a milímetro, como si yo mismo lo hubiese creado, como si yo mismo le hubiese dado la forma perfecta que a mi me gusta, con todos sus pliegues, con todos sus recovecos,con todo su misterio, con su olor a cayena y a limón, con su sabor a desesperanza y a caída libre sin paracaidas. Abro los ojos y la imagen permanece, pero hay una diferencia: la tengo más dura que antes de cerrarlos… 

– quiero mamarte la boca con ternura como una perra lame a sus crías.  

– tienes un culito todo vicio 

– tus tetas me sacan un instinto cachorro y quiero morderlas, chuparlas duro, como cachorro hambriento! 

– la esperaré, pero dese prisa antes de que me tenga que empujar en una silla de ruedas por los parques a tomar el sol, jajaja 

– Me gustan tus bragas y me gustas tu, ya lo sabes 

– debería estar prohibido salir con ese ombligo a la calle.  

– Hay mujeres que llevan el Caribe por dentro. Hay mujeres que llevan el Caribe por fuera. Hay mujeres que llevan el Caribe por dentro y por fuera. Ella es el Caribe. 

– Palabras de senos pequeños y aureolas color de las moras salvajes, de nalgas tersas que sustentan las creencias de una nueva religión, discursos reptantes entre zapatos y muslos de diosa meretriz ofrecida y a la vez venerada. Palabras escritas en altares de conchas y entradas al Averno, espetadas, demostradas, innegables. Arengas de estatua impúdica y curvas de regreso al ombligo, palabras con ranuras postradas, rajas, grietas y el mapa estelar, salidas de labios profanos, invitados a ser mancillados. Palabras donde la turgencia es una constante y el verbo, obligadamente, se convierte en latido.

Palabras que profesan Soy el camino, Soy la verdad y esta es la desnudez de mi entrepierna, que no os baste con contemplar mi Capilla Sixtina, levántense y anden. Estos son los pilares que sustentan mi templo, depositen su ofrenda de semillas y mis piernas-puertas siempre estarán abiertas. 

– La única manera que tengo de seducirla es tejiendo, como Penélope, pero si usted ya no me cree empezaré a destejer. 

– contigo el juego es muy bonito, sabes capear el temporal, sabes hacer llover, sabes manejar las distancias. 
 

– Tu me llevas volando por el campo
Despegao’ del piso
Caminando en zancos
Con una canasta de patanco
Pa’ caminarle por encima a los barcos
Hasta llegarle a tu cordillera
La que me sana de to la curandera
Por ahi hay rumores
De que tu eres
La suerte de tos los colores
Un huerto repleto e frijoles
Mucho collar adornao’con caracoles
Tu nombre me salio en las tres tarjetas
Me lo dijeron los cometas
Que me meta
Hasta el fondo sin chapaleta
Que me fuera en el viaje
Sin maleta
Para darle la vuelta completa
A to’ el planeta
En una colchoneta (Calle 13 – La Jirafa)

… Y cuando encuentro palabras como estas que no me pertenecen, yo, yo simplemente le mente muero de envidia!