De peras y sámaras…

 
” Ahora creo llegado el momento de presentar al lector algunas consideraciones de orden general. Entre los límites de los nueve y los catorce años, surgen doncellas que revelan a ciertos viajeros embrujados, dos o tres veces mayores que ellas, su verdadera naturaleza, no humana, sino nínfica ( o sea demoníaca); propongo llamar nínfulas a estas criaturas escogidas.”
Lolita – Vladimir Nabokov

Cuando tenía 10 años yo sabía, perfectamente, el proceso de condensación del agua. Mi profesor de Ciencias Naturales me lo enseñó al pie de la letra. Sabía las tablas de los productos y cómo resolver combinadas. 
Ahora que estoy al cumplir 27 sé algo más de biología y de química. Sé que cerebro segrega dopamina cuando uno está eufórico y que la sangre llega a nuestros sexos cuando estamos excitados. 

Cuando tenía 10 años pensaba que sería una niña todo el tiempo. Eso mismo pensaban mis padres, mi abuela, mis profesores… 

Ahora que ya soy mayor sé que ser mil es solo una etapa. La etapa más inocente que existe. Luego crecemos y nuestros intereses y maneras de ver la vida cambian. 

Cuando era una niñita, apenas si sabía cómo dar puntadas en un pedazo de tela cuando jugaba a coser. 

Ahora, siendo toda una mujer, sé cómo eregir monolitos de carne usando solo mis ojos o el sonido de mi voz. Aún mejor, ahora sé como volverlos a destruir con mis manos y boca. 

Ya no soy una niña. Ya no juego a las muñecas. Ahora juego a seducir, a provocar, a torturar y me gusta. Soy muy buena jugando. Y lo bueno de ser adulta es que puedo, incluso, jugar a ser pequeña y mimada de nuevo. Tímida y calladita. Pero también puedo jugar a que soy terrible y perversa. Puedo jugar a morder y escupir, a tragar o a besar. 

Cuando era pequeña no tenía manera de saber todo esto. Era imposible. Habría sido como pedirle peras a un olmo. 

No podemos pedirle peras un olmo porque no nos la va a dar. Si queremos algo debemos hacer la pregunta correcta o, como decía el Rey del Principito, pedir algo que sea posible. Siempre podemos pedirle sámaras al olmo y estar seguros de que las tendremos. 

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Acerca de izmatopia

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2 responses to “De peras y sámaras…

  • Iovanny

    A un olmo seco

    Al olmo viejo, hendido por el rayo
    y en su mitad podrido,
    con las lluvias de abril y el sol de mayo
    algunas hojas verdes le han salido.

    ¡El olmo centenario en la colina
    que lame el Duero! Un musgo amarillento
    le mancha la corteza blanquecina
    al tronco carcomido y polvoriento.

    No será, cual los álamos cantores
    que guardan el camino y la ribera,
    habitado de pardos ruiseñores.

    Ejército de hormigas en hilera
    va trepando por él, y en sus entrañas
    urden sus telas grises las arañas.

    Antes que te derribe, olmo del Duero,
    con su hacha el leñador, y el carpintero
    te convierta en melena de campana,
    lanza de carro o yugo de carreta;
    antes que rojo en el hogar, mañana,
    ardas de alguna mísera caseta,
    al borde de un camino;
    antes que te descuaje un torbellino
    y tronche el soplo de las sierras blancas;
    antes que el río hasta la mar te empuje
    por valles y barrancas,
    olmo, quiero anotar en mi cartera
    la gracia de tu rama verdecida.
    Mi corazón espera
    también, hacia la luz y hacia la vida,
    otro milagro de la primavera.

    Antonio Machado

  • erebo1984

    Lo mejor de crecer es aprender… Y sobre todo saber usar lo aprendido…

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