Archivo mensual: julio 2017

Capítulo VII…

Alguien me preguntó hoy: "¿qué te hace llorar?" Me tomó por sorpresa la pregunta y tuve que pensar por un momento. Le dije que no soy de llorar mucho. Hace años que dejé de llorar y ahora solo lo hago muy raramente, porque me reprimo, y cuando lloro es por todo lo que no he llorado en su momento. "Bien, pero, ¿qué te hace llorar?" Me recordó al Principito. Entonces le dije que mi papá y mi abuela. No conoce todos los detalles pero comprende los por qué. Me quedé pensando un rato más y finalmente le dije, con la voz un poco rasgada: "Friends" y proseguí a explicarle el simbolismo de los amigos que tuve y que perdí. Me instó a que abundara y lo hice.

Le conté por arriba de nosotros cuatro y de pronto comencé a hablar de "mi mejor amiga" y de lo mucho que me cuidabas cuando no tenía a nadie más y que realmente creía que ibas a ser mi persona por siempre, que nada sería más fuerte que el nexo que había entre ambas. Me sorprendí riéndome, amargamente, y explicando que aún te llamo "mi mejor amiga" cuando hablo de ti, aunque cada vez es menos – esto no último no se lo dije, pero lo dedujo.

Le dije que me dueles tanto porque para ti no tenía un escudo, una coraza. Nunca pensé que debería haber algo en mi pecho para protegerme de ti porque pensé que siempre me cuidarías, que si alguien en el mundo me iba a amar por siempre, eras tú. Por eso se me rompió el corazón en tantos pedazos cuando, por crecer y comenzar a pensar diferente, nos hicimos tanto daño.

Luego, cuando ya hablaba ahogada en llanto, salí corriendo a esconderme porque, de alguna manera necesitaba llorar, por ti. Sentí rencor por esa persona que me hizo esa pregunta y sentí rencor porque hace tiempo no lloro por ti. También porque eres de las únicas personas en el mundo con la que podía llorar, en silencio. Y porque me hizo, sin mala intención, abrir una herida que pensaba yo cerrada.

Nunca quise perderte, sabes.

"Es tan misterioso el país de las lágrimas."

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Fonética…

Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

Julio Cortázar.

Me gusta cuando habla y como habla. Me encantan los sonidos que producen sus cuerdas vocales. Me derrito escuchando su timbre suave, delicioso, con esa cadencia ni de aquí ni de allá, pero llena de ritmo.

Me gusta escuchar sus “emes”, sus “enes”, sus “eres” y sus “eses” e imaginar cómo se posicionan sus labios al pronunciarlas. Memorizar el tenue movimiento de su lengua entre sus labios y sus dientes.

Me erizo toda. Me eriza toda.