Archivo de la categoría: Crónica

Sueños de adolescentes…

forbidden-love-erotica-nik-helbig

La adolescencia representa una conmoción emocional interna , una lucha entre el deseo humano eterno a aferrarse al pasado y el igualmente poderoso deseo de seguir adelante con el futuro.

Louise J. Kaplan

Yo conocí a mi primer novio cuando éramos niños. Él era un rubito muy lindo de esos que todas las niñas aman en secreto. Vivía al doblar de mi casa y lo veía ir para la escuela todos los días. Nos hicimos novios cuando cumplí 15 años y duramos juntos hasta mis 20. La relación nunca fue nada gratificante pero supongo que cuando uno no conoce nada más cree que tiene lo mejor. Él siguió siendo un muchacho bonitillo pero por la personalidad estaba frito. Era muy penoso e introvertido además de ser muy complejista y encartonado. Del padre aprendió el machismo y de la madre la sumisión.

A pesar de todo eso me gustaba. Tenía los labios carnosos y olía a sol de mediodía. Su piel era de color caramelo y sus mejillas se sonrojaban al más mínimo esfuerzo. Tenía los brazos fuertes y firmes, las manos duras, el aliento fresco. Tenía el pene más bello que he visto en mi vida (o tal vez es solo la memoria emotiva pues ni siquiera fue el mejor sexo de mi vida, solo el primer sexo) y aunque no era muy open minded ni vanguardista en temas de cama, lo disfruté bastante mientras lo tuve.

El noviazgo lo pasamos mientras yo estudiaba el Técnico medio y muchas veces me vi tentada a serle infiel. Había en mi aula un muchacho aún más bonito que mi novio, trigueño, alto, con unos labios de Barbie que me derretían. Había otro muchacho, un tercero, también alto pero este era fuerte, un hombrón para sus 16 años, metrosexual pero machote. Era una cosa indefinible de sexy el condenado. Al primero lo llamaremos J y al segundo F pues no quiero divulgar sus nombres.

J era el niño lindo del aula, ya les dije que era bello. También era galante, simpático, con una dentadura y sonrisa perfectas. A mi me gustaba mucho y flirteaba a diario con él. Recuerdo que un día en segundo año, en una tarde lluviosa de laboratorio a alguien se le ocurrió poner un hentai en una de las computadoras (oh! ya recuerdo cuando choqué con el hentai por primera vez) y mientras casi todas las chicas del aula pusieron el grito en el cielo entre protestas y niñerías, mis dos amigas y yo nos plantamos delante del monitor a disfrutar del más fino porno que existe – en mi humilde opinión.

No sé si fue el hentai o el flirteo constante que se vivía en ese tiempo de adolescencia y hormonas pero comencé la jodedera con J y supongo que me calenté. Me calenté tanto que lo tomé suavemente de la nuca y lo miré con los ojos llenos de sexo, me acercé a su oreja y casi le maullé un “me gustas mucho” que jamás he dicho de nuevo con tanta sensualidad. Él se tornó todo rojo, se quedó atónito porque, aunque no lo dije, expresé tal madurez, tanta disposición a hacer lo que fuera con aquellas tres palabras que él no fue capaz de asimilar. Mucho menos fue capaz de reaccionar y sus palabras se le atragantaron en la garganta.

No fue hasta tercer año, en otra tarde lluviosa en que terminaron las clases y el tecnológico completo estaba varado en aquel edificio bajo un aguacero de perros en el fin de mundo donde estudiábamos, inundados, con frío y obligados a amontonarnos en los pasillos, esperando a que la lluvia cejara para podernos marchar a casa cuando J se me acercó y me dijo algo como que nunca había olvidado aquello que le dije y que yo también le gustaba a él. Fue muy simpático y tierno pero me imagino que su demora olímpica me hizo perder el interés y lo rechacé con mucho tacto, dándole un abrazo amistoso para que pudiera apretar mi cintura, oler mi pelo y sentir mis tetas en su pecho. No encontré otra manera para reparar su ego herido que dándole alguna imagen para sus noches de auto-complacencias.

Con F era diferente. Amén de ser un seductor empedernido yo simplemente no lo soportaba. En primer año le hice pasar una gran vergüenza delante de toda el aula y creo que decidió intentar agradarme antes que seguir una guerra que no podía vencer contra una vagina con cerebro. Muchos años más tarde me confesó que estaba muerto conmigo y que se pasó cuatro años haciendo de todo por encajar en mi grupo de amistadas solo para pasar tiempo conmigo pero como yo era tan malvada y cínica nunca se atrevió a hacer nada para conquistarme.

Es cierto que yo era muy mala pero solo con él pues es el tipo de persona que me saca la leche rápido, simplemente tiene esa propiedad para molestarme con lo más mínimo. Supongo que por eso me gustaba tanto; me suponía un reto el estar cerca de él y no abofetearlo.

Ya por tercer año éramos lo más cercano a dos amigos que íbamos a ser nunca y él, siempre liado en problemas de faldas, venía a mí a pedir consejo. Yo le decía en voz alta lo que tenía que hacer mientras rezaba porque me estrechara entre sus enormes brazos de titán de 18 años y me apresara contra aquel puto muro del balcón del cuarto piso y me mordiera los labios y metiera su lengua hasta mi garganta. Jamás lo hizo. Solo amagaba con darme un beso de vez en cuando y yo amagaba con quitarme o con golpearlo pero en esos breves instantes gozábamos de la proximidad, de la clandestinidad que suponía tocarnos de refilón. Me gustaba tanto su olor y la manera en la que me miraba y el notarlo erecto en cualquier momento, sonrojado pero como si nada estuviera sucediendo. Él me describía en atuendos sexys y me decía cochinadas cada vez que le daba la gana y yo lo llamaba estúpido con ganas de irle arriba y destrozarlo.

Pero el tiempo pasó y mi primer novio se quedó en el camino, también J y F quedaron atrás. Yo dejé de ser una adolescente para convertirme en una joven adulta. Puse mar de por medio con ellos e incluso cuando J cruzó el charco y lo vi, no sentí la fiebre de antaño. Ellos dejaron de ser personas reales para mi pues el recuerdo, la fantasía que suponen todos y cada uno de los hombres que han pasado por mi vida, son más gratos que la realidad.


Análisis “light”…

descargaYo soy cubana y Cuba, amén de ser un país latino, tercermundista y subdesarrolado hasta la médula, está también muy lejos de otros países en las mismas situaciones; para bien y para mal. Pero no nos comparemos con los similares. Aquí pretendo compararnos con el primer mundo, con los Estados Unidos de América y en específico, con la Florida.

Sobre consumismo en Asuntos Triviales


De primera mano…

20140424-103807.jpg

Este es el carro del cabrón. Si lo ven por ahí, evítenlo o mátenlo

Términos como “leyes”, “política” o “justicia” fueron solo creados para un mantenernos engañados en un mundo fantástico e idealista donde todo es bueno y no hay problemas. La justicia es otra utopía que los hombres nos creamos para creer en algo más allá de nosotros mismos, como la religión pero es simple e igualmente un fraude.

Aquellos que viven en una gran urbe y que para trasladarse de un lugar a otro tienen la dicha o desgracia de manejar sabrán de lo que hablaré a continuación. Los que tienen la más grande dicha de disponer de otros medios de transportación como el metro, etc, al menos se informarán un poco con esta pequeña historia.

más en Asuntos Triviales


Los que se van y los que se quedan…

empty_by_Kosmur

Del nicho helado en que los hombres te pusieron, 
te bajaré a la tierra humilde y soleada. 
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron, 
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Los sonetos de la Muerte – Gabriela Mistral

Los gringos se tiran tres peos pa sus padres. Los ponen en un home a que se mueran viejos y solos. Los gringos arman mucha algarabía si se le rompe la pata a una silla o el perro le muerde el sofá. Por eso si una cubana que trabaja entre gringos deja de ir al trabajo por una semana porque se le murió su abuela, los gringos lo ven como un acto extraterrestre, ya que para ellos su viejos padres son un bulto y sus abuelos, más viejos, son más bultos aún.

Una muchacha que trabaja conmigo, cubana, una de tantas a quienes crían sus abuelas… como yo, acaba de perderla en la batalla contra la vida y la vejez. En este momento yo soy la única que la entiende. Todos mis abuelos están muertos menos Aguedita y aunque no fueron pérdidas particularmente duras en mi por la falta de roce y porque mi abuelo murió cuando yo era una niña, entiendo que sufre. Lo entiendo más que cualquiera de los gringos que no entienden nada de nada.

Le pregunté cómo se sentía y me dijo que ya ni sabía. Le vi el vacío en los ojos, le el alma vacía a través de los ojos. Comenzó a llorar.

Me sentí culpable pues le traje el recuerdo. Me sentí culpable porque a mi también me dolió. Me sentí culpable pues el “cómo te sientes” es una pregunta estúpida y forzada, una manera de expresar unas condolencias que no sabes expresar, que simplemente no se pueden expresar. Me sentí culpable por no callarme la boca y pasar por su lado como si nada hubiera pasado. No creo que cuando a uno se le muere alguien le importe mucho o necesite mucho el consuelo de alguien más. Supongo que cuando a uno se le muere alguien a quien quiere uno quiere que todo el mundo se muera, uno quiere morirse uno.

Y cuando la abracé y le besé la frente, intentando llevarme un poquito de su dolor en los brazos, para tragármelo yo o echarlo al viento de la calle, no me sentí mejor. Me sentí más miserable pues recordé que nadie es eterno y que algunos simplemente tenemos un poquito más de tiempo que otros para ser felices pela vida es y seguirá siendo una cabrona de mierda.


Tragedia…

images (2)

Quien vive sin disciplina, muere sin honor.

Provervio irlandés

(juro que lo habría matado con gusto)

Qué hace usted cuando, una vez por semana llega a su casa y hay un carro – de sabe quién coño! – y usted tiene que ponerse a esa hora a buscar al susodicho HIJODEPUTA que se encarna en SU parqueo de tantos disponibles y NO DISPONIBLES. Entonces, como no queda de otra, uno comienza a tocar la corneta del auto a ver si el MALNACIDO sale a moverse.

Para colmo de males, el vecino sale vociferando porque si le despierto a niño. Y yo me río y me muerdo la lengua para no decirle que su niño lleva el día durmiendo mientras mi marido y yo llevamos desde las 5am despiertos y trabajando, que me importa un carajo si su niño duerme y mucho menos que no lo eduque para dormir en una ciudad donde no puede haber silencio absoluto. Y lo mejor de todo, ese mismo vecino ha sido en otras ocasiones el HIJODESUMADRE que se parquea en mi parqueo, aunque hoy no haya sido él así que mejor se vaya para el soberano cuerno y mientras yo lo ignoro.

Luego de mucha indignación y mucho tiempo aparece un bendito, zarrapastroso y desaliñado, fumando un cigarro y con cara de sueño que si el carro es suyo y es la primera vez que pasa. Y yo que si, que siempre es el mismo carro negro y él que no, que no conoce a nadie aquí y yo que si no conoce a nadie qué mierda hace en mi condominio y en mi parqueo. El tipo que si estoy haciendo que se moleste y yo que pierdo la paciencia y el glamour y le grito que de los nervios estoy yo y que mueva el carro y no me joda. El tipo que se calla y que se mete en el carro.

Y como toda tragedia tiene un poco de comedia, el muy RECOMEPINGA no tiene batería y tengo que darle un cablazo para que se vaya pa’l carajo.

Y me da las gracias y me desea una buena noche y yo me muerdo la lengua musitando: que te parta un rayo, cabrón!


El demonio en el espejo…

F6A

 Los únicos demonios en este mundo son los que corren por nuestros propios corazones. Es allí donde se tiene que librar la batalla.

Mahatma Ghandi

Hasta hoy no había hablado nunca de cómo era yo hace 4 o 5 años atrás. He hablado mucho de mi pasado pero hasta ahora no había mencionado lo que les contaré a continuación pues no me había dado cuenta de quién era yo hasta que me vi reflejada en otros.

Si me han leído antes, sobre todo en el Diario de una niñita, sabrán que mi niñez fue un poco cabrona y que, amén de dejarme muchas cosas buenas y ayudar a desarrollar mi personalidad, también me deformó un poco, convirtiéndome en un ser bastante antisocial y con relaciones interpersonales muy básicas, casi nulas. Pasaron unos cuantos años en los que no tuve amigos y mi vida se limitaba al estudio, la lectura, la música y mi única compañía era mi abuela y algunas de sus amigas ancianitas. Luego llegué al tecnológico y en esos 4 años fue que conocí a Maday y gracias a ella a mis otros amigos del alma.

En ese entonces, llegando a las confesiones que les traigo hoy, me abrí a ellos y los acogí como a otros miembros de mi especie pero, lastimada y dañada como estaba, mi personalidad no se sanó del todo y me volví un pequeño monstruo al que asimilaban solo esos otros monstricos que me rodeaban. Admito que yo era la peor de todos. Esa fue la época de la autosuficiencia, la intransigencia, el absolutismo y muchos defectos más que solo de nombrar me causan nauseas.

Me busqué un novio culto, me rodeé de mis amigos cultos y comenzamos a codearnos solo con personas cultas – entiéndase por culto el haber leído, escuchado música y visto cine un poco más que la media de nuestros escasos 19 años. En ese entonces si me preguntaban cuál era la mejor cualidad que puede poseer un hombre yo decía que era la inteligencia y mi objetivo en la vida era aprender todo lo que pudiera. Por esos objetivos y pensamientos no aceptaba en mi medio a nadie que no estuviera al menos cerca de mi nivel educacional e intelectual. No! Simplemente no resistía estar cerca de gente que no fuera tan brillante, tan genial… tan estúpida como yo.

Pero como no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista y la yerba que está pa’ uno no hay chivo que se la coma, decidí y tuve la posibilidad de emigrar a los Estados Unidos y, 4 años y un poco después, heme aquí, autoanalizando a la niña de 19 años que fui.

Y todo esto viene a colación ahora pues hace par de días mi amor y yo nos topamos con uno de esos personajes de hace años que, sin ser uno de mis amigos es amigo de ellos así que me toca por la libreta el tropezármelo de pascuas a San Juan. Este tipo – y tengo que admitirlo sin modestia alguna – se llevó el premio pues de todos nosotros siempre fue el más cretino e insoportable, desde mucho antes del tecnológico. Pues, mientras yo me iba civilizando y aprendía a convivir en sociedad este muchacho no hizo más que desarrollar sus cualidades de inadaptado social y todo lo que tenía de inmetible se duplicó.

No sé explicarme si es que yo conocí el verdadero tesoro del que un hombre debe sentirse orgulloso y es simplemente el ser bueno o tal vez el relacionarme con otras personas más humildes, menos “brillantes” me volvió más humana pero estar en presencia de esta sombra de mi pasado me hizo sentir miserable. Y lo más jodido es que no fue solo él. Recuerden que les dije que cuando somos así, andamos en manadas pues necesitamos rodearnos de otros fenómenos que nos acepten y nos sigan y nos aplaudan todas las gracias y pendejadas que hacemos y decimos. Pues mi Némesis venía acompañado por otro que ya debía haber rebasado todas esas etapas pues por tiempo está vencido ya.

Este nuevo personaje me odió desde que me vio y comenzó a probarme. Me sentí, literalmente, como la fiera nueva que se encuentra con la manada y debe soportar provocaciones de toda índole. Dentelladas, retos, duelos, gritos, sangre. Me sentí acorralada, como si tuviera que que pasar ciertas pruebas para ser aceptada en el nuevo nido de animalejos.

Supongo que mi naturaleza guerrerista se sintió tentada al principio y alguna resistencia hice, respondí, repliqué, discustí… hasta que me di cuenta de lo vano y futil de todo aquello, además de mi superioridad espiritual y comprendí que todo aquel drama solo me daba dolor de cabeza y me retiré. Al salir de su presencia miré a mi amor a los ojos y le pedí perdón por haber sido de aquella manera cuando nos conocimos y le agradecía por haberme dado la oportunidad de evolucionar. Lo amé por ayudarme a crecer y por convertirme en una mejor persona.

Esa noche me acosté agotada, luego de una batalla sangrienta y a muerte en la que, finalmente salí victoriosa y maté a mis fantasmas. Derroté a un demonio que hacía mucho no veía reflejado en el espejo. Ya no está ahí cuando me miro.

 


Titiriteras…

titiritera

Yo soy el titiritero en la obra del destino, no el títere en el escenario del tiempo.

Jose Luis Rangel

Él la vio desde el otro extremo del parque. Ella ya lo había visto antes, cuando se le cayó el helado en la camisa.

Él entró a la librería detrás de ella para abordarla en un ambiente más íntimo. Ella entró a la biblioteca al verle los lentes de miope y la carpeta llena de hojas.

Él se le acercó en la sección de poesía y le citó a Villena, comenzando el cortejo. Ella se dirigió a esa sección para propiciar el primer contacto y facilitarle el pie forzado.

Él la invitó al cine pues la adivinó cinéfila. Ella le dejó pistas y le sugirió casi imperceptiblemente que amaba el 7mo Arte para lograr la primera cita.

Él le echó el brazo por encima y le dijo “no llores” cuando murió la heroína. Ella se sabía la peli de memoria de tanto verla pero fingió el llanto para lucir vulnerable.

Él la besó en la puerta en un arranque de ímpetu, esperando una bofetada. Ella se quedó en la puerta al llegar y lo miró de lado con ojos de luna, enviándole señales para ser besada.

Él la despojó de su vestido blanco y le hizo el amor como a una flor de loto. Ella transpiró feromonas para él hasta sudar su deseo por los poros.

Él le pidió matrimonio y le engendró dos hijos. Ella lo enamoró y lo hizo necesitarla hasta no querer perderla.

Él, eventualmente, dejó de verla como su novia de siempre y comenzó a alejarse. Ella se aburrió de él y sus defectos y dejó de comportarse como su novia de siempre.

Él comenzó a buscar en otros lares lo que en su hogar ya no recibía. Ella dejó de amarlo, de atenderlo y hasta de tocarlo, buscando que la odiara.

Él no pudo con el cargo de consciencia y lo confesó todo en una tarde de domingo. Ella comenzó a acosarlo, sabiéndolo culpable, hasta que logró una confesión.

Él se fue de la casa, le dio el divorcio y le dejó a los niños y una  pensión. Ella fue, finalmente libre y siguió con su vida otra vez.

Moraleja: Cuando los hombres creen que llevan la iniciativa en todo, generalmente somos las mujeres que estamos halando de sus hilos invisibles, haciéndolos hacer lo que queremos y esperamos. No se crean tan innovadores 😀


Cuba y una hedonista…

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.

Proverbio alemán

 

Dicen que Cuba es un estado de ánimo… creo que es cierto.

Un viaje relámpago fue lo que programé, no le dije a nadie hasta última hora pues me he anunciado tanto como la coca cola y al final, nunca llegaba.

A mi abue, mamá y mi padrastro los cogí fuera de base pues estaban en medio de una construcción y el mismo día que llegué estuvieron pintando hasta que se montaron en el carro para irme a buscar. A Maday y Dayani las agarré de sorpresa pero igual tenían que venir a la Habana para el sábado después así que la hice adelantar el viajecito. Al camarero lo hice dejar asuntos de familia delicados e importantes para correr a mi encuentro y retirarse al día siguiente. A mi cuervo del alma lo hice perder un día de trabajo pero creo que valió la pena aunque hubiera querido abrazarlo más. A Deyma la hice ir a trabajar con el sueño de una noche (madrugada realmente) en G, cogiendo frío y sereno. Pepe al otro día tenía clases y no se abrigó suficiente. A Alecito se le pasó la parada y tuvo que salir del monte en el que vivo (San Miguel del Padrón) para regresar a su 10 de Octubre solito. Mar y Rafa me esperaron pero llegué tarde y se fueron, otra vez será. Los demás, me dejaron quemaísima 🙂

Llegué con la garganta medio cómica y a las 2 horas ya estaba ronca, ronquera que me alejó del canto aunque no de la cháchara, amén de tener que llegar a trabajar hablando por teléfono, jejeje! Pero valió la pena!

Fue muy lindo pues mi mami, abue y padrastro estaban esperándome. Pero no solo ellos, mi hermanita Maday y cuñi D también. Al pimero que divisé en la multitud fue a Karasu. Estaban también Julito y mi suegro. Nos fuimos del aeropuerto a conocer a la familia política en Alamar y de ahí a mi San Fco de siempre. Nos encerramos en mi casita que es bien pequeñita y aunque, éramos muchos, nos la arreglamos para sentirnos bien – o al menos yo me sentí muy bien. Julito amenizó con juegos mientras los vejetes dormían. Se me fueron él y Karasu en la mañana pues el segundo día era para mami y abue.

Como a todo cubano que va para allá desde la yuma, no podía faltarme el drama. Me acosté a dormir por 2 horas y mi abuelita – de 72 años – se me escapó en una guagua para la Víbora porque tenía que buscar el pan. Por otro lado, mi mamá montó en cólera porque mi padrastro se fue a trabajar y no quería ir a ningún lugar conmigo pues le dolía la cabeza. Realmente fue un ataquito de cul* que le dio, mezcla de celos y obsesiva posesión. Si, tuve que ponerme soez y por un momento, hasta recuperé la voz mientras me defecaba en todo el mundo y gritaba que si no se ponía pa’ las cosas me iba pa’l carajo – queriendo decir aeropuerto – a esperar el condenado – usé palabras más fuertes, créanme – avión para regresarme aquí.

Bueno, es normal, siempre pasa y todo el mundo se relajó y finalmente anduvimos la Víbora y San Fco en guaguas de a peso y máquinas de alquiler. Es raro que casi no comí nada, supongo que el catarro me tenía inapetente y solo hice 3 comidas en todo el tiempo que estuve allí.

La segunda tarde me cayó Kike. Solo escuché los gritos desde la acera y cuando salí a abrirle la reja que estaba cerrada ya el brincaba – a 2 metros y medios de altura – para cargarme y abrazarme y llenarme toda de besos. Con Kike fue muy lindo pues es el único con el que no he podido comunicarme en 3 años y medio pero sentí su calor como el día que me vine para acá. Somos muy compatibles y nos queremos muchísimo. Para qué decir que fue el único que me hizo llorar un poquito; él es muy sensible.

Esa noche todo el mundo se portó bien y como a las 10 nos fuimos Kike y la novia, Maday, D y yo rumbo a la parada para irnos a G donde Karasu estaría esperándonos, junto a los que aparecieran. La espera fue larga pues el transporte cada vez está peor y finalmente nos fuimos en una máquina hasta la Habana y de ahí otra hasta el Vedado. Allí estaban el cuervo, la pequeña Deyma, el delgado pepe y el encantador Ale.

Al verlos fue como si los conociera de toda la vida, como si nos hubiéramos visto en la tarde y así me sentí todo el tiempo. Hablamos, dimos chucho, jugamos nuevamente a los juegos del camarero y traté de abrazarlos un poquito a todos pues tenían mucho frío y yo no, amén del catarro. Cuando salí de la casa estaba medio afiebrada pero me sentó tan bien la presencia de mis amigos que regresé sintiéndome mejor que nunca.

Volví a acostarme 3 horas hasta que mi mamá me despertó para ir de nuevo a Alamar a darle la vuelta al suegro y hacer fotos de la familia para mi amor. De ahí corriendo al Vedado a comprar un águila que terminó siendo Pegaso para mi tuti y Habana Club 7 años, que nunca puede faltar. Almorzamos en la paladar Mesón de Sancho Panza pero comí poco pues ya el catarro, el agotamiento y el malestar podían más que yo. Me dio fiebre sentada allí y realmente solo quería irme ya, quería que mi tuti me cuidara, quería descansar. De veras, de ánimo ya no me sentía bien y el malestar físico era insoportable.

La despedida fue normal, rápida, nadie se quedó triste o eso me hicieron creer. Yo no me fui triste, claro que no. Venía en el avión pensando en el regreso, en lo bien que me sentó el reencuentro y en lo lindo que es mi país.

Llegué la noche de Thanksgiving y Arian estaba como loco pues esos 2 días y medio sin mi no pudo dormir de tanto extrañarme. Nos fuimos a casa de Yusmel que había hecho un pavo exquisito con un sweet potato casserole que es como un puré de boniato amarillo del que hay mucho aquí pero que lleva almendras y una tonga de cosas más. Comí con mucho gusto y nos fuimos enseguida. Me bañé como si viniera del desierto y caí en la cama como una piedra.

Hoy, casi 2 semanas después, siento mucha alegría en mi corazón pues Cuba me sanó y no puedo esperar a volver.