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Limón partido (hay para todas)

Naranja Dulce, Lee Mompartido, dame un abrazo que yo te pido.

Mi amiga Lilliana comienza su blog para contarnos sobre su embarazo, parto y su nueva vida con su bellísima hija Isla ❤️

Lee Mompartio

En inglés, o en español? Todas las semanas o una vez al mes? Encontraré momentos para escribir? Inspirará a alguien? Tendré tiempo para contestar sus preguntas, ayudarles? Y en todo caso, quien soy para considerarme con derecho a dar consejo al respecto? Todas estas preguntas y muchas más vinieron a mi mente cuando mi mamá en sana intención de cooperar con mi inspiración y constante búsqueda en casi todas las ramas del arte, me sugirió que comenzara un blog. Hace solo 4 meses que he dado a luz a mi bebé, Isla; y dedicada a su cuidado exclusivamente, me sobra poquísimo tiempo para hacer canciones, escribir poemas, pintar y el resto de las muchas pequeñas cosas que desde niña me han inquietado.

Mi madre hasta tenía un nombre pensado, (ella piensa en todo). Cantamos de pequeños la canción “Naranja Dulce , limón partido, dame un abrazo que yo te…

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Complacencia en la ignorancia…

Complacencia en la ignorancia….


The Silence Treatment…

Mi silencio les estorba. Yo era como botella al revés cuya agua no puede salir porque la botella está demasiado llena. 

León  Tolstoi

Hay personas que simplemente no saben vivir sin ser – o intentar ser – el centro de atención. Mi jefa, una gringa desagradable con boca de retrete y maneras de marinero, es una de ellas. Yo no dudo que sea profesional y que sepa lo que hace pero, a mi al menos, me demuestra poco.

Se pasa el día quejándose, blasfemando sobre todo y todos, gritando obscenidades a los cuatro vientos, rezongando o riendo como una obsesa, sin consideración a los que, a su alrededor, intentan trabajar. Generalmente, los demás le siguen la rima y ríen a carcajadas con ella si hace un chiste desabrido y vulgar. Todos saben que está loca y supongo que le tienen lástima también porque tiene 45 años y luce 10 años mayor, tiene 4 hijos de mi edad que son drogadictos, pandilleros, vagos y todo lo que puedan imaginarse. La 5ta tiene solo 7 años y es la única de su esposo que, por cierto,  padece muchas enfermedades y nunca está bien.

No sé cómo influyeron sus problemas en su carácter pero estoy casi segura que ese carácter es el que le trae sus problemas. Los hijos son el trabajo de los padres y uno puede fracasar una vez, dos, hasta tres pero… lo de ella es mucho ya. Pero bueno, sus problemas no son el tema.

La cosa es que esa señora llega a la oficina temprano y haciendo ruido. Si tuviera que buscar un adjetivo para describirla perfectamente sería “escandalosa”. Hoy mismo, de 8 am que llegó a 8:45 se mantuvo en silencio porque su asistente – lame botas – no ha venido hoy. Amén de mantener un silencio – relativo -, ha estado rezongando toda la mañana, mascullando quién sabe qué barbaridades y tirándolo todo, como si estuviera molesta, algo normal en ella.

Ya a las 9 comenzó a hablar sola pues ese es su método de buscar atención. Comienza a hacerse preguntas a sí misma esperando que los que la rodean le respondan, entablando conversación. Como ya dije, casi todo el mundo le sigue la rima pero yo, yo soy muy diferente.

Primero que todo, la mujer es insufrible, sus conversaciones son tontas y superfluas, de su boca solo salen banalidades y groserías o mejor dicho, groserías que ensartadas conforman una banalidad tras otra. Además de eso, ya dije que siempre busca ser el centro de atención y a mi, el adular, el ser hipócrita, el prestarle más atención de la que merecen las cosas… nunca se me ha dado muy bien. Lamentablemente para ella, conmigo tiene un gran problema.

Lo que hago entonces es ignorarla. Si me dirige la palabra directamente, usando mi nombre, le respondo en consecuencia y generalmente con un monosílabo, cortando de tajo la posibilidad de extender la charla. Si me hace una pregunta, casi siempre le respondo con un “I don’t know” o “I’m not sure” y así me la quito de arriba. El resto del tiempo apelo a su no existencia en mi cabeza ya que me hago la deliciosa idea de que no está y así soy feliz.

Ella, eventualmente emigra a otras oficinas buscando lo que necesita: atención y escándalo.

No es que yo sea malvada ni que disfrute siendo fría y arrogante, es que valoro mucho mi espacio y mi derecho de escoger con quien socializar; por algo existe la empatía, no? Siempre he pensado que, antes de estar hablando sandeces, prefiero y disfruto muchísimo el silencio.

Y así, yo le doy el trato del silencio, hago mi trabajo de manera que no genere queja alguna y ella se lleva su ruido a otra parte, agotada de la paz que me rodea al trabajar.

Qué clase de tipa!

“El silencio es el pudor de los grandes caracteres.”

José Martí


Un poquito de paz…

Por primera vez en algún tiempo me siento en paz. Me desperté temprano, vine a trabajar, mi jefa no viene hasta más tarde… escucho Trip-Hop y lo único que siento es calma.

Se siente bien cuando uno al fin derrota a sus demonios internos, cuando vence las adicciones, cuando sobrepasa las preocupaciones, cuando se desembaraza del lastre, cuando se siente libre, cuando es feliz.

Hay poco tiempo para escribir durante el día; hubo cambios en la oficina y no estaré trabajando en mi escritorio pero espero llenarme de inspiración otra vez y dejarles algo más a menudo ya que me he despreocupado un poco del blog y su regularidad.

Los dejo, sigo con mi Trip-Hop y mi calma, navegando en este mar de tranquilidad y deseándoles una bonita semana.


De torres y maniquíes…

“¡He aquí una de mis víctimas! En su muerte se consuma mi ansia de venganza y se cierra el cielo de mi mísera existencia.”

Frankenstein o el moderno Prometeo – Mary Shelley

El sastre.

Este era un poblado recóndito de Francia y la historia que les contaré aconteció en la Edad Media. Amén de no ser un poblado rico ni de tener una población extensa, los ciudadanos de la burguesía ostentaban la costumbre de hacer bailes y galas dignas de un Rey y su corte. Para sustentar la tradición de los recurrentes bailes de máscaras y los disfraces increíbles, el abuelo del Señor Feudal había hecho traer de París a una familia de sastres muy importantes, dándole a cambio todos los beneficios de los que no gozaban en la gran ciudad por la agotadora competencia.

El Señor Feudal del poblado era un hombre fuerte y enérgico, de unos 50 años y hacía poco había desposado a su quinta esposa, de 17 . Era la muchacha más bella de la región y él la había exigido a sus padres, pobres aunque nobles y no pudieron negarse a tal pedido; el Señor Feudal podía ser muy persuasivo cuando lo deseaba. Transcurría una época de buen clima, sin guerras que azotaran, de buenas cosechas y por tanto, mucha abundancia que el Señor Feudal festejaba a diestra y siniestra. También aprovechaba la buena racha para agasajar a su joven esposa que lo detestaba en silencio aunque permanecía a su lado, fiel y callada.

***

– Ana, mi bella Ana. ¡Ya no aguanto esta ausencia, no resisto veros en otros brazos que no sean los míos! – dijo el amante mesando los cabellos de la señora entre sus brazos.

– Oh mi amor, no desesperes, pronto estaremos juntos – respondió ella y se prendió de su cuello. El amante la arrinconó contra la pared, levantando su pierna entre lienzos y encajes. Le acarició el muslo, bajando suavemente la media de seda. Ella le besó en los labios. El amante siguió su camino entre las interminables ropas de la joven señora y no sin mucho trabajo, la penetró al fin con dos ágiles dedos. Ella se apretó más aún al otro cuello y así vestidos, intentando ser silenciosos, arrinconados contra una pared, desataron sus deseos y disfrutaron de aquel placer clandestino que compartían hacía un par de meses.

– ¡Oh, tus dedos, son mágicos! – susurró al oído de su amante, llegando al orgasmo.

La señora se acomodó los ropajes, acicaló sus cabellos y empolvó su nariz sudada. Se compuso de pies a cabeza y salió del pequeño cuartico donde desató sus más bajas pasiones. Se sentó en la salita diminuta y esperó. Un joven gallardo y hermoso apareció en breve y la saludó. Mientras una muchachita como de su misma edad pero que lucía más joven por ser soltera le sirvió un poco de té. Ana le sonrió y la joven salió de la habitación.

– Señora Ana, un gusto verla, cada día más hermosa.

– Oh Pierre, usted siempre tan galante – dijo ella, ruborizándose.

– Su vestido aún no está listo, le pido disculpas. He tenido poco tiempo por estos días pero si regresa mañana le podremos hacer los últimos ajustes – dijo él con pesar.

– Le creo, usted tiene dedos mágicos y nada ni nadie se le resiste, ¿no es cierto? – dijo ella y le guiñó un ojo.

– Como usted diga mi señora, solo perdóneme por la tardanza – respondió él nervioso, alisando su hermoso cabello negro.

– No hay problemas querido Pierre, de todas formas el paseo por el pueblo me hace mucho bien. Al menos puedo salir de casa – dijo ella, más para si misma que para su interlocutor. Él guardó silencio por unos instantes, apenado.

– Vuelva mañana a la misma hora, le prometo que estará listo.

– Gracias.

Ana dejó el lugar sin prisas, bajando de la alta torre donde Pierre cosía y descosía sin parar, dándole a los ricos de la zona los más bellos atuendos jamás vistos. Siempre sentía una insoportable sensación de vértigo al subir o bajar aquella escalera interminable en forma de caracol y el olor a humedad de las estrechas paredes casi la hacía desfallecer de fatiga y asco. Ya desde la calle se detuvo a contemplar la decrépita edificación de aceras adornadas con elegantes maniquíes. Un suspiro salió de lo más profundo de su alma. Siguió camino.

***

Ana despertó exaltada por los gritos de los empleados y cubriéndose con una manta salió al corredor.

– ¿Qué sucede Antoine? – preguntó a uno de los criados que apareció corriendo.

– ¡Una desgracia señora! ¡Una desgracia! – dijo el hombre llevándose las manos a la cabeza y huyendo sin más. Ana se apresuró y bajó las escaleras hasta llegar al gran salón, donde la esperaba una escena grotesca y espantosa.

Sentado frente a la chimenea en su silla de siempre la esperaba su esposo, vestido con su mejor traje y ostentando un elegante sombrero de plumas moradas. Ana se acercó despacio, tenía miedo. Fue rodeando lentamente el asiento, sus pasos descalzos no se sentían sobre la alfombra. Al quedar frente a su cónyuge se arrodilló despaciol, murmurando palabras amorosas.

– ¿Querido, qué sucede, por qué estás aquí a estas horas? – pero no recibió respuesta alguna. Se acercó más y lentamente descubrió el rostro del marido, quitándole el sombrero. Un grito de horror surcó la mañana y Ana cayó desmayada frente a la chimenea.

La razón de todo fue la imagen horrenda que quedó ante sus ojos al descubrir la cabeza de su esposo… muerto. La muerte en sí no fue lo que la impresionó ya que ella no amaba a su esposo pero las circunstancias de esta y el estado del cadáver eran impactantes, sobre todo para una muchacha de 17 años.

Parte de la piel de su cara había sido removida y en su lugar estaban cosidos trozos de telas preciosas y de colores luminosos. De las cuencas de sus ojos, que habían sido removidos, sobresalían dos piedras preciosas que apenas cabían por lo grandes y grotescas. Faltaban ambas manos y en su lugar, de alguna manera sádica, habían sido empatadas manos de maniquíes que parecían garras ensangrentadas.

Ana fue llevaba a su habitación y su dama de compañía se encargó de aplicarle compresas de agua fría. Debido a la impresión la azotaron una fiebres y vómitos que asustaron a todos pues pensaban que la señora había sido envenenada por el mismo asesino de su esposo. Tres días estuvo Ana en cama sin fuerzas para comer o hablar, tres días la visitó el doctor del pueblo, quien no pudo diagnosticar su mal, solo quedó claro que envenenada no estaba. Al tercer día mejoró y al cuarto se levantó de la cama al fin.

Ordenó recoger todas sus pertenencia y estas fueron llevadas al hostal del pueblo; Ana no podía permanecer en aquella casa. Mientras ella padecía de su rara enfermedad llegó un investigador de Paris y con él un forense. Examinaron el cadáver y la autopsia trajo nuevos detalles a la investigación.

El señor feudal había sido envenenado con arsénico y esa fue la causa real de su muerte. El barbarismo cometido con su cuerpo fue un sacrilegio perpetrado por una mente enferma. Otro de los detalles extraños y grotescos que Ana no notó al desmayarse fue que su esposo no estaba vestido si no, que las ropas estaban cosidas al igual que los pedazos de telas en su cara. El cuerpo había sido desollado y mutilado. También los órganos habían sido removidos, siendo rellenado el torso con cintas de colores y retazos de telas. Las condiciones de la muerte del señor feudal parecían una burla de mal gusto.

El caso estaba resuelto de todas maneras ya que se encontró una carta amenazando al señor feudal si no dejaba ir a su esposa. Todo señaló a un crimen pasional y el asesino había sido, según indicaba todo, Pierre el sastre. Ana se enteró de todo esto por su dama de compañía que le comentó todo. En la carta amenazante, el sastre ponía que él siempre había amado a Ana aunque ella no sabía nada pero que debía dejarla ir o acabaría con la vida de su esposo. Ana no podía creer lo que escuchaba y enseguida se dirigió a la estación de policía, donde mantenían encerrado a Pierre.

– ¡Exijo ver a Pierre de Lafouret antes de que se tome decisión alguna, estoy segura de que este hombre es inocente! – dijo Ana y logró que la dejaran verlo.

Pierre estaba tirado en una esquina de la asquerosa celda, cubiertas de fango sus ropas y el hermoso cabello negro suelto y desordenado. Ana se acercó a él; no tenían supervisión.

– ¿Amor mío, pero qué has hecho?

– Yo no he sido amada mía, nada he tenido que ver con su muerte – respondió el hombre, desesperado.

– ¿Entonces quién? Debemos sacarte de aquí – dijo ella besándolo en los labios.

– Nadie sabía lo nuestro, solo mi hermana – dijo él y se abrazó al regazo de la bella Ana.

– No temas, lo resolveremos, te sacaremos de aquí – dijo ella y se quedaron un rato abrazados mientras ella lo consolaba y acariciaba. Más tarde Ana se marchó.

***

 Pierre fue ahorcado un mes después al comprobarse su culpabilidad dadas las pruebas contundentes pero ese mismo día en la mañana recibió una carta de Ana que decía.

Querido Pierre:

Te perdono por lo que hiciste y no te guardo rencor. Mi amado esposo descansa en el cielo y espera por mi, pacientemente. Me encuentro en París y no regresaré al pueblo jamás. Como nos criamos juntos y tu hermana quedó desamparada después de tu horrendo crimen, decidió venirse conmigo siendo yo lo único que le queda en este cruel mundo. Vivimos juntas ahora y espero encontrarle un buen esposo que sea rico y tierno con ella. Es una mujer hermosa y tiene tus mismas manos, tus mismos labios, tus mismos dedos y heredó tu pasión por la costura pero ha decidido no dedicarse a lo mismo que tú. Sus dedos mágicos serán usados más sabiamente de ahora en adelante al igual que sus labios y su cuerpo. Será una buena esposa. 

Ambas te amamos y te agradecemos lo que has hecho, sin ti no estaríamos juntas ahora. Ve con Dios.

Pierre encendió de ira al leer las palabras de su amante y comenzó a gritar “traidora” y “maldita prostituta” cegado por el odio. Así lo llevaron a la horca y nadie lo escuchó, solo se ganó algunos golpes en las costillas para calmarlo un poco. Murió solo y dando batalla.

***

En París Ana despertó temprano, esta vez sin ruidos, sin sobresaltos pues ya no tenía sirvientes. Había despedido a su antigua dama de compañía y para todo París la hermana de Pierre era la sirvienta de la señora viuda. Se desperezó lentamente y descubrió su cuerpo desnudo y hermosamente blanco. Siguió halando las sábanas y a su lado, otro cuerpo hermoso y rosado de cabellos largos y rubios quedó descubierto también.

Ana se acercó, rozando sus senos abundantes en la espalda femenina, besando su cuello y murmurando “buenos días preciosa” en la oreja nacarada. La otra fue despertando poco a poco mientras sonreía.

Ana se sintió dichosa y besó los labios femeninos. Mientras, en su mente, tejía puntadas ensangrentadas, uniendo la piel asquerosa de aquel hombre a un pedazo de delicada seda.


Un poquito de humor…

Un correo de esos masivos que mandan los amigos. No soy de reenviarlos ni de hacerles mucho swing pero este me pareció la mar de simpático y está a tono con “mis temas”, jejeje! Disfrútenlo! 

El pene pide aumento de sueldo

   El Pene, Pide Aumento De Salario Por Las Siguientes Razones:

– Ejecuta Trabajo Físico
– Trabaja A Grandes Profundidades
– Trabaja De Cabeza
– No Goza De Descanso Semanal, Ni Días Festivos.
– Trabaja En Un Local Extremadamente Húmedo, Oscuro Y Sin Ventilación.
– No Le Pagan Horas Extras Ni Nocturnidad.
– Trabaja A Altas Temperaturas.
– Trabaja Expuesto A Enfermedades Contagiosas.

Respuesta De La Administración:

Después de lo planteado por el solicitante y considerando los
argumentos expuestos, la administración rechaza las exigencias del
mismo por las siguientes razones

 1- No Trabaja 8 Horas Consecutivas.
2- Se Duerme En El Puesto De Trabajo Después De Una Actividad Laboral.
3- No Siempre Responde A Las Exigencias De La Jefatura.
4- No Siempre Es Fiel A Su Puesto De Trabajo, Se Mete En Otros Departamentos.
5- Descansa Mucho, Antes De Tiempo.
6- No Tiene Iniciativa Para Que Trabaje Hay Que Estimularlo Y Presionarlo.
7- Descuida La Limpieza Y El Orden Del Lugar Al Terminar La Jornada De  
Trabajo.
8- No Siempre Cumple Con Las Reglas De Uso De Los Medios De Protección  
E Higiene Del Trabajo.
9-  No Espera A La Jubilación Para Retirarse.
10-  No Le Gusta Doblar Turnos.
11- A Veces Se Retira De Su Puesto De Trabajo Cuando Aun Tiene Faena  
Pendiente.
12- Y Por Si Fuera Poco Se Le Ve Entrar Y Salir Constantemente Del  
Puesto De Trabajo Con Dos Bolsas Sospechosas.


Don’t you cry…

Para Yusmel, Robertico, Camilo, María y el resto de la familia.

Don’t you cry – Kamelot

Little by little
I’ve come to this point
On my own I’ve been searching my way
I lost you so early,
the days went so fast,
You don’t know how I prayed every day

A song to remember,
A song to forget
You’ll never know how I tried
To make you proud and to honor your name
But you never told me goodbye

Now that you are gone
Casting shadows from the past
You and all the memories will last

Don’t you cry
Or suffer over me.
I will be waiting for you
Don’t you cry,
Angels never fade away
I’ll be watching over you
See you through

Now I’m a man and I’m feeling you still
Could it be you were there all along
A time to surrender,
A time to forgive
With solace I give you this song

Now that you are gone
Casting shadows from the past
In my dreams I hear your voice at last

Don’t you cry
Or suffer over me,
I will be waiting for you
Don’t you cry,
Angels never fade away,
I’ll be watching over you

I can see you tonight
In the pale winter light
Father and son again
The bond of blood will never end

Don’t you cry
Or suffer over me,
I will be waiting for you
Don’t you cry,
Angels never fade away,
I’ll be watching over you

Don’t you cry
Or suffer over me,
I will be waiting for you
Don’t you cry,
Angels never fade away,
I’ll be watching over you
See you through


Golpes de la vida…

Hoy no me siento bien, unos minutos antes de las 7 am sonó el teléfono. Era un amigo avisando que su abuelo había muerto.

Hace casi un año el señor sufrió un infarto que lo puso al borde de la muerte y nuestro amigo pasó por una etapa de incertidumbre y zozobra que vivimos junto a él por la cercanía emocional que nos une. El corazón del abuelo era fuerte pues este no era el primer infarto que sufría y rebasaba, pero ya no pudo más.

Cuando sonó el teléfono y mi marido lo contestó lo supe, lo presentí y me quedé en silencio, fingiendo dormir. Enseguida mi estómago se transformó y aún conservo una sensación rara, como de susto, como si esperara algo malo cuando realmente ya pasó. No sé por qué pero me siento mal y no me gusta la sensación de que más malas noticias vienen junto a esta. Ojalá no.

Estas cosas me hacen pensar en lo mucho que quiero a mi abuela y lo lejana que veo su partida. Ella está lejos y llevo casi 3 años sin verla, sin abrazarla, sin poner mi cabeza en su hombro viejito y huesudo, sin verla a los ojos.

Cuiden a sus seres queridos y no retrasen esas cosas que deben decirles, no demoren las muestras de amor, nunca sabemos cuando nos van a dejar o cuando nosotros los vamos a dejar a ellos. La vida es corta e incierta, aprovechen su tiempo sabiamente.