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Esa lengua de fuego…

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(…) y entre tus muslos de marmórea piedra,
entretejí con besos una hiedra
que fue subiendo al capitel sombrío.”
Soneto – Rubén Martínez Villena

Allí donde nacen los suspiros, donde se cosechan los mejores estertores de amor… allí llega esa lengua de fuego a quemar entrañas, a revolver sensaciones.

Los labios estaban dormidos, callados, pero la lengua de fuego armó una fiesta de maullidos. No quedó ojo cerrado y terminé viendo constelaciones que nadie ha descubierto cuando tu lengua me sirvió de catalejo.

Pero la lengua de fuego no viene sola al encuentro. Se trae a sus amigos los malvados dientes y los labios suaves y hasta a diez dedos revoltosos que no respetan fronteras ni puertas cerradas.

Y comienzan a bailar los labios… los seis, entre todos. Se suma la lengua de fuego para alentar y calentar el ambiente. Un dedo se suma, entra el segundo en el “círculo cerrado” de amigos… un tercero. Y se escucha un grito que no puede ser otro que G que se ha emocionado.

Y se tensan el abdomen, los muslos. Se cierran las nalgas, se aprietan los dedos de pies y manos. Todo comienza a temblar, a estallar.

Y los labios se embriagan, los dedos se ahogan en jugos, la lengua se consume en la erupción que ha provocado.

Pero la fiesta no se acaba, solo está comenzando…


Toccami – Lara Fabian

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Toccami

Chissà quando sarà uno ora chi lo sa
Forse solo un minuto
Da quando guardi in me
Il tempo sembra che
Scompaia in assoluto
Avvicinandomi
Sento la febbre che
Sale con me corre una fionda

Toccami
Dai su bruciami la pelle
Toccami
Ancora
Parlami
Una lingua strana
Che solo sia capita
da me

Chissà da dove viene
La sensazione che
Rivivo un’altra vita
Io conoscevo te
Ma non sapevo se
Co avrebbe riuniti
Questo destino che
Balla davanti a noi
L’ultimo passo di un amore

Toccami
Non lasciare fare al vento
Prendimi
La mano
Toccami
Fai l’amore con il tempo
Sfidalo, scongiuralo se puoi

Tócame

Quién sabe cuando será
se que sera ahora
Quizá solo un minuto
Quando me miras
el tiempo parece que
desaperece por completo
Se está acercando a mi
Siento la fiebre que
Sale y me como una honda

Tócame
quemame toda la piel
Tocame
más
Hablame
con un idioma extraño
que solo pasa a ser parte de mi

Quién sabe de donde viene
esa sensación que
vuelvo a vivir una y otra vez
Te conoci
pero yo se que si
nos hemos reunido
Este destino que
Baila delante de nosotros
el ultimo paso de un amor

Tócame
no dejes que sea
el viento quien lo haga
Llevame
de la mano
Tocame
y hazme el amor
con el tiempo
Este desafio, no lo podras evitar

Touch me

Who knows how long has it been, who can tell
Maybe it was just a minute
You’ve looked inside me
And time seemed to
Fade away in the absolute
While getting closer to you
I feel the fever that
Gets higher in me

Touch me
Come on, burn my skin
Touch me
Again
Talk to me
In a foreign/weird language
That only I
Can understand

Who knows from where comes
This feeling that
I’m living again, in an another life
I knew you
But I didn’t know if
(Destiny) would ever bring us together again
This destiny that
Dances in front of us
Its last step of a love story

Touch me
Don’t let the time take the lead
Take me
By the hand
Touch me
Make love with the time
Defy it, avoid it if you can

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Sólo me queda soñar…

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You give me the sweetest taboo
That’s why I’m in love with you
You give me, you’re giving me the sweetest taboo
Too good for me 

The Sweetest Taboo – Sade

Anoche soñé que un tipo sexy de nariz afilada me abría las piernas y me sobaba los labios pegajosos con sus dedos mientras yo reposaba de costado y metía mi lengua en la garganta de un adolescente de espejuelos y rizos negros.

Soñé con una puerta cerrada y un vacío en el estómago que denotaba miedo, miedo de ser descubierta por mi madre. Soñé que le decía, “yo soy soltera, puedo hacer lo que me de la gana” y ella amagaba por darme una bofetada por puta.

Luego pasé de los labios del adolescente a otros y este nuevo hombre me decía que me relajara, como si lo besara con mucha vehemencia y yo preguntándome, acaso existe otra manera de besar?

Los sueños son raros pero a veces nos suenan verdades que escondemos o temores que tenemos. Los sueños nos reprenden por los deseos reprimidos y por no complacernos al máximo.

Si, soy culpable y me debato con mis deseos y gustos pero no se puede tener todo en esta vida.


Martirios…

Close Up of Orange Flower

Te pones el vestido 
como la primera vez 
y se que te aguantas las ganas de sexo, 
de sexo entre tres. 

Aroma de jazmín – Polito Ibañez

Debajo de su traje Gucci ella esconde placeres que otras llamarían martirios. Detrás de sus gafas de intelectual y sus cabellos recogidos se esconde una tigresa en celo. Ella se mantiene profesional e inalcanzable durante 8 horas al día y juega a ser empresaria, estudiosa, la del doctorado y el “busy schedule” pero sus pezones no dejan de darle tirones a cada rato. Nadie sospecha su verdadera naturaleza de bondage queen. Nadie sabe que el dolor la excita, que es una ninfómana, que se encierra en el baño a tener orgasmos entre reuniones tediosas.

Su lencería sexy esconde una soga de seda que le amarra las tetas y le exprime los labios vaginales con cada paso que dan sus largas piernas, calzadas en tacones altos. Su tanga está siempre mojada de jugos y sus manos sudan un poco. Pero lo mantiene oculto. El sudor no la delata, el aroma a sexo que mana de su pubis y asciende por sus escote es solo para su propio disfrute.

Ella es una por el día y se suelta el pelo por la noche, cuando tiene sexo atada de sillas que penden. Ella habla en voz baja y relajada cuando explica sus ideas entre colegas y grita, gime y maldice cual prostituta barata cuando la penetran con artefactos que asustarían a la más osada.

Es dos mujeres en una y vive atada, pero lo disfruta.


Dámelo todo…

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“The woman is wild
A she-cat tamed
By the purr of a Jaguar”

Maneater – Hall and Oates

A mi me quieres como debe ser o te vas al carajo.

Ella es exigente y no se conforma con poco. Hay que besarla con furia y desgarrarle los labios. Pide caricias estupefacientes, de las que te dejan volcado y a veces no te deja siquiera tocarla. Ella no hace favores ni los pide, ella demanda atención y de la buena.

Aquí la que toma y deja soy yo.

Es volátil y agresiva. Es mimada y maternal. Es arrabalera y sutil. Ella sabe lo que quiere y sabe lo que NO quiere. No se encariña con la gente pues prefiere a los perros a las personas. No da migajas de amor pues no se enamora. Ella tiene un látigo con saliva en la punta y donde golpea deja marcas.

Conmigo es todo o nada.

Ella es un oximorón andante y los absurdos le manan de las caderas. Su andar marca un ritmo acelerado y convulso que mueve el piso y causa marejadas. Cuando llora la Luna se hace un lío y los cataclismos comienzan a arrasar hombres que se traga el mar.

Te quiero ahora o ya no serás bienvenido.

Ella conoce de palabras y las usa en su provecho. Perdona, amenaza y adula como mismo halaga. Es implacable y artera cuando quiere algo y es capaz de obtenerlo por la buenas o las malas. Es como un rayo que te pega y te destroza pero en ese momento sublime te llena de energía, de la buena, de la cruda.

Dámelo todo, lo quiero todo de ti.

Y no se refiere a flores ni bombones. Ella es del tipo de mujer que antes de pedir una estrella se la baja ella sola. Ella lo que busca es el significado de vida en cada piel. Ella solo quiere que le arranques las carnes a mordidas. Colecciona marcas violáceas en sus senos pero es difícil encontrar a quien las ponga allí. Ella solo quiere de ti ese traguito dulce de almíbares y sueños que provoca orgasmos y tsunamis en la pelvis.

Si no eres capaz de darlo todo me sobras.

(Oh-oh, here she comes)
Watch out boy
She’ll chew you up
(Oh-oh, here she comes)
She’s a maneater

 


Ese animal llamado hombre – VII

Erotica

Creer en la fidelidad es pecar de ingenuidad.
Edgar López Vargas

Ese animal infiel.

Todo el mundo teme a las infidelidades, todos sin excepción. La razón es lógica pues es sabido que la primera e imprescindible regla que hay que cumplir para que le peguen un tarro a uno es tener pareja. Cuando uno es soltero ni piensa en eso pues no es una posibilidad pero cuando uno se enreda en una relación sentimental que importe un poquito, enseguida comienza uno a cavilar y a darse cuerda acerca del posible e incluso inminente tarro.

Y habrá quien piense que existen personas 100 % fieles, incapaces de pegar un tarro por nada de la vida porque el amor verdadero existe. Yo digo: BULLSHIT!! Yo no concuerdo con la primera parte de la anterior afirmación. El amor verdadero SI existe pero no asegura la fidelidad eterna. Todo ser humano sexuado tiene la capacidad física y mental de ser infiel, solamente tienen que darse las circunstancias ideales para que eso suceda en un momento dado, como todo en esta vida.

Y OJO, no estoy diciendo que todos seamos, hayamos o vayamos a ser infieles en algún momento de nuestras vidas. Lo que digo es que todo el mundo es propenso a serlo aunque escoja lo contrario, aunque nunca suceda. Todos podemos serlo en algún momento.

Y me gusta analizar las razones y no hablaré del infiel habitual, del deportista, del punto fijo. Quiero analizar la psiquis del infiel que de veras ama a su pareja y quiere, aun al momento en que la infidelidad sucede y aunque a nivel subconsciente, pasar el resto de su vida con su pareja “legal” y entiéndase la de por el día, no el amante. Ese infiel de paso, de prueba, de una vez en la vida… ese es el que nos interesa ahora.

A veces uno piensa que el amor es suficiente para que una relación dure toda la vida. AL principio de cualquier relación las dos partes están dopadas con dopamina y no hace falta mucho para alimentar sueños de eternidad y amor. Cuando la pasión inicial pasa y la vida real nos golpea, la convivencia se muestra en blanco y negro de veras y ahí tenemos que comenzar a devanarnos los sesos para arrastrar esa relación y mantenerla a flote día a día.

El sexo, aunque mejor disminuye pues al principio pensamos que MÁS es MEJOR pero con el tiempo nos damos cuenta de que la CALIDAD siempre aventaja a la CANTIDAD. Cuando vamos conociendo mejor a nuestra pareja vamos compenetrando más pero también la pasión se va enfriando. Ya un roce no te enciende, ya todo no es color de rosa y las mariposas en el estómago por cualquier bobería se mueren. Muchas parejas experimentan un declive sexual marcado al pasar los dos primeros años o incluso menos – aunque pocas parejas lo admitan.

El roce es el que mantiene el cariño intacto y el sexo mantiene las cosas en su lugar, pegadas donde van. Sea que la disminución del sexo venga antes, después o a la vez que los otros problemas, siempre es un punto más a favor de la infidelidad que se agazapa esperando en una esquina para hacer su aparición. Y así, muchos problemas de pareja cotidianos, que por separado no tienen mucho peso pero que a la larga y todos juntos pueden mellar en la autoestima de las partes, hacen que un día, uno de los dos resbale y caiga. Y por supuesto, no digo que en todas las parejas con problemas ocurran infidelidades pero si en casi todas si los problemas no se arreglan o si la unión no se disuelve a tiempo si fuera insalvable.

Uno desde fuera siempre lo ve desde el punto de vista moral y muestra simpatía o rechazo en dependencia de la propia situación emocional que enfrente en el momento. Uno puede pensar que es un descaro, que es inadmisible o puede pensar que la víctima de la infidelidad es culpable y se lo buscó. Realmente nada de eso es importante. Lo importante para evitarlo y para no sufrirlo es comprender las razones que propician una infidelidad y las señales inequívocas de que se está al borde del abismo.

La falta de comunicación, el rencor, los conflictos recurrentes, la no resolución de los problemas a tiempo, la insatisfacción, las falsas expectativas, los ideales, son todos peligrosos pasos que damos, inadvertidamente, antes de caer por el hueco de la infidelidad.

Algo raro que nadie comprende luego de que sucedió y que choca bastante es que uno no lo veía venir. No se ve porque se está ciego y porque parte del amor y de la costumbre es la esperanza sin fin de que todo mejorará cuando, al contrario, empeora con cada segundo que pasa. Uno escucha las historias de compañeros de trabajo, vecinos, lo ve en la televisión y no se da cuenta de que la infidelidad le está mordiendo el trasero.

Sobrevivir una infidelidad es una prueba terrible que pone la vida. Cuando ya pasó y no se mantuvo en secreto el mundo se derrumba para ambas partes. La víctima se siente rechazada, la autoestima baja, aparecen la inseguridad y los celos incluso si nunca antes existieron, la confianza se pierde por completo y aparece la paranoia. Por su parte el victimario se siente avergonzado y estúpido, comienza a tenerse en muy baja estima a sí mismo cuestionando sus valores morales y humanos. Ambos temen perder la relación que en algún momento pudo haber sido muy sólida y sobre todo el tiempo que en ese punto puede convertirse en tiempo perdido.

A mi no me gusta culpar a nadie pues el ser humano es por sobre todas las cosas muy idealista y además, muy inconforme. Al principio la dopamina nos hace creer que encontramos al ser ideal, perfecto para nosotros y como nos creamos una idea en nuestras mentes, de la cual nos enamoramos, no somos capaces de admitir que ese ente posee fallas pues sería como admitir que amamos a un ser imperfecto y eso nos hace imperfectos a nosotros.

Cuando se está enamorado y se pierde el control de la relación uno no quiere perder al ser amado pero tampoco sabe como conservarlo. Entonces se crea un ambiente de amor/odio que es el que te mantiene atado a esa persona y el, a la vez, te empuja a buscar afuera algo que consuele tu perenne dolor y llene el vacío que sientes. Hay quienes encuentran eso que andaban buscando pero en el mayor de los casos, cuando más fuerte es el amor por la pareja, no encuentras nada y regresas más vacío y aún y sobre todo, derrotado.

Hay que ser muy maduro y tener un control emocional muy grande para sobrevivir una infidelidad con valor y sobre todo, para que la relación coja su rumbo de nuevo y prospere de nuevo hasta su cúspide de gloria. La mayoría de las personas no poseen esa capacidad de arreglar lo que estaba roto por el entorno cultural y social en el que se formaron como personas pero algunos ganadores sobrevivientes lo logran. Imagino que el que rebasa una infidelidad puede enfrentar el fin del mundo de la mano de esa persona amada.

No es fácil entender el por qué de las acciones de la otra mitad pero hay que ponerse en su lugar y tratar de verlo todo desde su perspectiva para darse cuenta de que tampoco es fácil para ella. Hay que ver las razones del posible o real infiel y hay que considerar las razones de la víctima que perdona o no. Todo en la vida tiene matices y comprender el por qué de las cosas siempre será un reto para el ser humano.

Y gracias al cerebro por esto.


La mala…

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Mujer de mi mala suerte,
cuando apago al luz
Se enciende tu risa
Quiero saber como es tu noche
Tu aliento en la madrugada
Tu ventana abierta para calmar la sed
De no se que viajero.

Mujer de mi mala suerte – Facundo Cabral

Un gemido, dos… una mordida dolorosa en el labio inferior. Una mirada cínica, de disfrute.

Le dicen la Mala y lo es. A ella la enciende hacer sufrir a los hombres y usa su sexo sabiamente. Es una Amazona entre las sábanas y cabalgar a un hombre es uno de sus mayores placeres.

Una vez que los aprisiona entre sus muslos de súcubo no hay salida. El laberinto de sus entrañas los arranca del mundo real y se vuelve la adicción de cualquiera que prueba de la ambrosía de sus jugos. Es Mala y le gusta serlo.

Cuando dice “muérdeme” lo dice en serio y agrega un “duro” luego de la mordida cobarde que siempre inaugura el festín. Controla los movimientos y está atenta a la respiración. Cuando siente que se acerca el clímax se detiene, se aleja y los deja con ganas, fervientes, violentos y frustrados. Los maneja a su antojo y no se apiada de sus patéticas súplicas.

Es Mala porque quiere y porque puede y le resulta. No le faltan las citas a diario y mantiene un menú muy exclusivo y variado para satisfacer su voracidad de carnívora. Le gusta que la llamen Mala entre jadeos y nalgadas; la excita sobremanera.

Y siendo Mala consigue todo lo que quiere. A ser Mala aprendió de los hombres. Nada es más verídico que la obsesión con lo imposible y como ella se mantiene imposible para todos ellos, todos la ansían locamente. Y ella se regodea, malvada, Malísima y lo adora. Los adora…


Tengo ganas…

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Que en la posición aquella
de la siesta en los ardores,
tan voluptuosa y tan bella
brillaba como una estrella
entre hojas, yerbas y flores.

Luisa Pérez de Zambrana

Tengo tantas ganas.

Quiero que me veas toda, que me toques toda, que me comas toda. Tengo ganas de revolverte el pelo y de morderte la boca. Tengo ganas de romperme contra tu boca, contra tus manos.

Tengo ganas de arrancarte el sudor con mis carnes. Tengo ganas de correrte sin clemencia como a un semental. Tengo ganas de dejarte las uñas y dientes marcados en los muslos. Tengo ganas de cegarme de pasión y oler a semen y a coño.

Tengo ganas de que me explores a dedos y lengua. Tengo ganas de que me enciendas las entrañas y me llenes de fuego el interior. Tengo ganas de convertirme en tu cierva, amante, ramera, hasta esclava.

Tengo ganas de rogar de rodillas por un beso ensalivado. Tengo ganas de ser asida por las crines. Tengo ganas de ser mancillada, forzada a quererte completo en mi. Tengo ganas de destruirnos completos y que no importé nada. Tengo ganas de, por momento, ser mujer.