Archivo de la categoría: Poema

Qué me vas a enseñar vos?

  

Si te demoras,
si se te hace un nudo y no
vas a quedarte ciego;
si no vuelves ahora: infame, imbécil, torpe, idiota,
voy a llamarme nunca.

Discurso de Eva – Carilda Oliver Labra


Puedes tener 40 o 50 años,

Puedes tener mucho mundo a tu favor.

Incluso puedes tener métodos con tu nombre

Pero no eres ni en sueños más listo que yo.

Puedes haber acunado nínfulas en tus brazos,

Puedes haber domado leonas y panteras.

Seguro que también has causado estragos

Pero no tienes el poder que tengo yo.

Sabes el peso que tienen tus canas.

Usas tus armas siempre, experto luchador.

Pero yo tengo una caracola llena de tesoros

Y con ella puedo dominar el mundo, convertirme en Dios.

Con todas tus rayas de tigre viejo

No me asombras ni me asustas, no señor!

En mi lengua eres un trompo que da vueltas

Y te deshaces en gotas de sudor.

A este territorio caribeño

Hay que ofrecerle pleitesías y devoción.

No des un paso en falso o te desecho.

De veras, ¿qué me vas a enseñar vos?


*A mi madre…

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A mi madre – José Martí

Madre del alma, madre querida,
Son tus natales, quiero cantar;
Porque mi alma, de amor henchida,
Aunque muy joven, nunca se olvida
De la que vida me hubo de dar.

Pasan los años, vuelan las horas
Que yo a tu lado no siento ir,
Por tus caricias arrobadoras
Y las miradas tan seductoras
Que hacen mi pecho fuerte latir.

A Dios yo pido constantemente
Para mis padres vida inmortal;
Porque es muy grato, sobre la frente
Sentir el roce de un beso ardiente
Que de otra boca nunca es igual.


Cuando me voy lejos…

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Cuando me voy lejos

me convierto en un ser inaccesible,

desaparezco entre la humareda de mi alma carbonizada.

Cuando me voy lejos

ya no quiero pertenecerte,

quiero estar sola y odiarte hasta el cansancio de mis huesos.

Cuando me voy lejos

ni tú ni nadie me puede rescatar

de esa oscuridad que me invade y me domina.

Cuando me voy lejos

ya no existe nadie más que yo y mis penas,

nada importa, nada suena, nada vive, nada queda.


Se me ha perdido un hombre…

¿Dónde está?
¿Intenta ser mi sombra el desvalido?
¿Se me ha vuelto invisible entre gusanos?

 Carilda Oliver Labra

Se me ha perdido un hombre

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y lo busco cuando me vuelvo gata, en las noches, de ventana en ventana.

Me lo encuentro montando a cualquier pelandruja entre sábanas blancas.

O tal vez perdido y bebiendo vino en un bar cada madrugada.

Aparece entre humo de cigarrillos y llamas.

 

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y salgo a buscarlo cada mañana entre risas y bochornos de sauna.

Entonces me lo tropiezo, tan sonrosado y púber, blandiendo un escalpelo con alas .

Él juega a ser el próximo Hipócrates, Finlay, Pasteur o Fleming y no descansa

Y me susurra al oído con voz de niño bueno algo sobre dientes y pezones y nalgas.

 

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y sé que vive del cuento y aunque lo amordacen o sellen, este nunca se calla.

Y así se me antoja lechoso y abitongado, como que no tuvo suficiente de nada

Pues quisiera alimentarlo con un pincel antiquísimo que dibuje ideas claras

con trazos orientales de sabor amargo como cerveza helada.


El canto…

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Cantar es una forma de escapar. Es otro mundo.

Edith Piaf

Cierra los ojos y a la melodía se entrega.

La guitarra se rasga en un aullido detrás de sus ojos.

Mueve la cabeza, siguiendo el ritmo imaginario.

Y entonces fluyen todos los milagros del universo

en una cascada de voz.


Materia de poesía…

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La carne es incompatible con la caridad: el orgasmo transformaría a un santo en un lobo.
Emil Cioran

Materia de Poesía

Qué importan los versos que escribiré después
ahora
cierra los ojos y bésame
carne de madrigal
deja que palpe el relámpago de tus piernas
para cuando tenga que evocarlas en el papel
cruza entera por mi garganta
entrégame tus gritos voraces
tus sueños carniceros
Qué importan los versos donde fluirás intacta
cuando partas
ahora dame la húmeda certeza de que estamos vivos
ahora
posa intensamente desnuda
para el madrigal donde sin falta
florecerás mañana.

Wichy Nogueras

***

Soneto

Te vi de pie, desnuda y orgullosa
y bebiendo en tus labios el aliento,
quise turbar con infantil intento
tu inexorable majestad de diosa.

Me prosternó a tus plantas el desvío
y entre tus piernas de marmórea piedra,
entretejí con besos una hiedra
que fue subiendo al capitel sombrío.

Suspiró tu mutismo brevemente,
cuando en la sed del vértigo ascendente
precipité el final de mi delirio;
y del placer al huracán tremendo,
se doblegó tu cuerpo como un lirio
y sucumbió tu majestad gimiendo.

Rubén Martínez Villena


Autocomplacencias…

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Deja en su musgo errar mis dedos, ahí donde brilla el botón de rosa: déjame, entre la hierba clara, beber las gotas de rocío, ahí donde la tierna flor está rociada; para que el placer, amada mía, ilumine tu frente cándida como, al alba, el azul tímido.

 Paul Verlaine

Hoy no quiero saber de nadie.

No quiero saber de hombres, no quiero saber de otras mujeres.

Hoy solo yo y mi cama existimos.

No quiero saber de labios ni de ojos.

Me bastan mis sábanas para acariciarme.

 

Hoy solo existe un yo y solo existe un eso.

 

A un metro del piso, a las puertas del cielo,

en un rectángulo de espuma yazgo, diva y señora.

Todo huele a mí y me excita, me abrazo a mi almohada.

Los dedos bailan en la carne, solo la tela es testigo.

Las paredes recogen los suspiros y se los beben de a una.

 

Hoy nada cuenta más que  mi deseo de mí.

 

El rostro distorsionado en una mueca suplicante.

Los ojos se cierran, encendidos en un fuego que no cesa,

Las piernas contraídas, los músculos tensados.

El centro que palpita con cada bamboleo.

Una explosión tras otra que lo consume todo.

 

Hoy se pueden ir todos al carajo en fila.

 

El rito es preparado y llevado a cabo por mí.

Hoy me venero y me ofrezco pleitesías a mí misma.

Me descubro, me encuentro, me repaso, me siento.

Me tiendo en una bandeja, rociada de mieles y jugos

Para devorarme toda, para comerme viva.


El verano siempre vuelve..

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Porque tú eres la espuma de ese río que nace en tus llanuras de verano y muere en mis crepúsculos de frío.

Laura Victoria

Hoy conversaba con una amiga y entre confesiones y casi lágrimas se me fue una frase que me gustó mucho. A veces uno escribe frases que parecen tejidas con seda y resbalan de los dedos al papel con tanta gracia que no pueden dejarse escapar así como así. Cuba me inspira esas letras a veces.

Le dije: “Yo era tan caliente allá, era como el clima, húmeda, sofocante. Este país de mierda vuelve autómata a la gente.”

Me gustó pues para mí es una verdad como un templo. En Cuba yo era un huracán alimentada de aguas tibias. En Cuba era libre, profana, llena de infiernos y dichas. En Cuba era feliz.

No existía el sueño, nada me cansaba, la energía desbordaba por mis poros de adolescente y me coronaba diosa del sexo en cualquier tarde de jueves, traspasando gemidos por debajo de las puertas, por cornizas y ventanas.

En Cuba siempre era verano para mis miembros inermes envueltos en semen y sábanas. Mi pelo siempre andaba enredado entre dedos de Adonis; también mis labios de Venus.

Allá todo era rapsodia, catarsis, orgasmos. La ciudad se me descubría multisexual, putona, decrépita, con su maquillaje del siglo pasado, luciendo toda sucia y marginada pero venerablemente sabia.

Y yo corría, bailaba, gritaba al viento, soltaba lágrimas saladas, me retorcía de gozo. La vida era un carnaval y yo era feliz así, profana, impía, libertina hasta los huesos. Los días me dolían solo en la memoria porque se escabullían sin ruido, como amantes viejos.

Ahora que cambié mi carta náutica, que mi domicilio no concuerda con mis sueños, amén de seguir en el caribe el hielo me persigue por estas tierras sin dueño. Ahora me lleno de telarañas y de polvo como muñeca gastada cuando en alguna época fui una marioneta de lujo, de una novedad aterradora.

El presente se me estanca en charcos dentro del corazón, se me adormece el espírito; soy fiera… domada. Las angustias se me juntan y construyen un muro entre yo y mi verdad. Poco a poco desaparezco, dejo de ser y me convierto en versos ajados por la melancolía del olvido y el recuerdo.

Aunque a veces mis muslos se tensan y mis senos se yerguen. A veces mi interior explota al beberme un trago. Y entonces comienzo a sentir nuevamente la sed felina, el deseo corrupto, la ilegalidad de estar aun viva.

A veces, solo a veces el verano vuelve a mí con su rocío pegajoso y me regala el clímax de una sonrisa de sudor.